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jueves, 10 de mayo de 2018

UNAS REFLEXIONES RAPIDAS SOBRE TIEMPO, RESULTADOS, CAMBIOS Y CAMPAÑAS DE ACCIONES POLÍTICAS Y ELECTORALES.




Este segundo cuatrimestre del 2.018, es clave si se quiere asegurar que las campañas de acción política y electoral conseguirán que no se empeoren/mejoren los resultados en las elecciones de 2.0 19. En cambio, vengo observando poca atención a ello en organizaciones locales y regionales de los partidos.
Hay muchas organizaciones locales y regionales de partidos que tienen que estar insatisfechas/inseguras  de sus pasados resultados electorales. Y que deberían estar pensando que si siguen haciendo lo mismo, difícilmente mejorarán sus resultados, más verosímil será que los empeorarán.
Algunas, justifican no hacer nada ahora esperando la elección del próximo candidato. Pero esto significa tener escasa idea de cómo pasan las cosas. Naturalmente, que un buen candidato – mejor que sus oponentes – aporta un cierto porcentaje en los resultados (¿Un 20%?). Y que si diagnostica bien la situación podría dirigir los recursos de la organización hacia las acciones convenientes. Pero aquí entra el factor tiempo.
La mayor parte de las malas prácticas que han llevado a los partidos a  insegurizar/empeorar  sus resultados, no pueden cambiarse con meros movimientos tácticos a corto plazo – como puede ser un nuevo discurso, unas caras nuevas, énfasis en nuevos medios de comunicación – sino que tienen que ver lograr identificar a los votantes actuales y potenciales y su líderes de opinión y coaligarse con éstos para conseguir cosas que mejoren la calidad de vida de estos votantes.
Pasar de las actuales situaciones de escasa movilización de los militantes, poca comunicación bidireccional con los votantes y no coalición con los líderes de opinión -, a la que facilitaría salir de la inseguridad/empeoramiento requiere el tiempo natural necesario para que las interacciones que hacen posible la nueva situación, al menos se vayan experimentando. Y que los dirigentes – ejecutivos, cargos públicos, candidatos- adquieran la experiencia propia de estos nuevos procesos  que los habiliten a dirigirlos.
Probablemente, esta situación de falta de reacción sea debida a que una proporción alta de estos  dirigentes  locales y regionales no se ven como tales, sino como meros ”soldaditos burocráticos” en espera que los problemas se resuelvan por arriba o de un modo mágico – el “gran candidato”.
Y mientras tanto juegan meramente, como hasta ahora, a las palabras.


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lunes, 7 de mayo de 2018

¿COALIGARSE? LA CLAVE DE UNA BUENA POLÍTICA, SESIÓN ONLINE )


Ejemplo de un temario que podría servir para una o varias sesiones de formación on line, o, en su caso, como guía para el entrenamiento/acompañamiento de las direcciones a lo largo de la campaña


Algunos políticos se sorprenden de que se hable de coaligarse fuera de las coaliciones entre partidos para formar un gobierno.

Aun en estos casos, coaligarse no se suele ver como un verbo positivo, sino como algo que hay que hacer cuando no queda más remedio para entrar en un gobierno. Bien es verdad, que muchos gobiernos de coalición han venido arrojando muchas quejas sobre su estabilidad y funcionamiento.

Detrás de todo esto, cabe pensar que se encuentra una concepción de la política como algo que se basa en la imposición/dominación más que en la negociación y el consenso para “crecer juntos” (El origen de coaligarse viene del verbo latino coalescere, que equivale a crecer juntos). Y esta concepción viene traducida en unas prácticas de dirigir autoritario-burocráticas – más o menos disfrazadas – que la realidad actual viene demostrando que ya no pueden funcionar bien.

En esta sesión, proponemos como alternativa pensar en coaligarse como práctica en la base del arte del buen político, aplicándolo a dos situaciones inminentes: conquistar el poder institucional y social y formar gobiernos de coalición estables y eficaces.


TEMARIO


1.- Dos visiones contradictorias de la política

• Mentalidad y prácticas burocráticas/autoritarias.
• Mentalidad y prácticas emprendedoras/ democráticas
• Imponer, negociar, coaligarse.

2.- El Buen Político Capaz: formando y manteniendo coaliciones

• De burócrata/”soldadito burocrático a activista/líder político.
• Arquitectura social: el barrio/secciones electorales, el liderazgo social, el liderazgo político – “inside/out; arriba/abajo; lenguaje técnico//lenguaje de valores.
• Conversando para coaligarse: invitación, posibilidad, propiedad, dudas, compromiso, reconocimiento.
• Actuando para coaligarse; escuchar y hacer escuchar, empoderar, ejemplificar valores.
• Habilidades: conceptuales- la política, la organización, el poder, interacciones, mecanismos, prácticas -; autocomprensión- motivos equilibrados, actitud hacia la racionalidad; consciencia –los que tienen poder, la organización, el entorno social; interpersonales – interacciones, presentación persuasiva, reto productivo, lectura ajustada de otros.
• El entrenamiento permanente y la necesidad de hacer entrenadores. Equipos de entrenamiento alrededor de proyectos de resultados por barrios.




3.- Formando coaliciones para conseguir el poder institucional y social


• Como toman los electores sus decisiones políticas. La actitud favorable a un partido y la decisión de ir a votar.
• Los influyentes/líderes de opinión.
• Identificar y coaligarse con los influyentes. El barrio/municipio “que vivimos”/el barrio/municipio “que queremos”.
• Proyectos de Barrio, manifiestos electorales y presupuestos funcionales analíticos
• Papel de los activistas/líderes políticos.
• Cómo se coaliga la dirección/candidato con los activistas. La superación de las “misas conventuales”.
• Equipos de dirección: coalición ejecutiva local y grupo municipal
• Un liderazgo empoderador.
• Una ruta hacia los resultados políticos.
• Evaluación de los avances.
• Preparar el aterrizaje en la institución. Lo que convendría saber hacer antes de la toma de posesión.
• Coaligarse con la administración. Los directores profesionales.



4.- Preparándose para constituir gobiernos de coalición


• Algunas lecciones de las experiencias negativas en gobiernos de coalición entre partidos.
• “Quitarse la cartera”, falta de tiempo para preparar y negociar los pactos.
• Contenido necesario de los pactos

* Acuerdos y desacuerdos. Tratamiento
* El papel de los cargos públicos. Los temas transversales.
* Reglas de juego simples y claras sobre las decisiones relevantes: presupuestos, nombramientos, asesores, medios de comunicación
* Como trabajar sobre los temas con incógnitas y conflictos. Los proyectos estratégicos y su gestión
* Cómo se tratarán los conflictos.
• El mantenimiento de la coalición
• ¿Es posible crear una cultura común que acepte las diferencias?


DURACIÓN
La sesión tiene una duración de 90 minutos.


domingo, 6 de mayo de 2018

EL ARTE DEL BUEN POLÍTICO CAPAZ, FORMANDO Y MANTENIENDO COALICIONES (II)




Los burócratas controladores desde arriba y los “soldaditos burocráticos” que todo lo esperan de lo que venga de arriba deben  transformarse o serreemplazados por activistas/líderes políticos, autogobernados en la línea de sus valores, y capaces de coaligarse con los líderes de los votantes, con otros activistas y con los dirigentes de sus partidos.

Esta transformación o reemplazo requiere una inversión de atención y recursos, a dos prácticas de dirección que los partidos y organizaciones políticas han trabajado poco y mal: por una parte, la organización de los efectivos de militantes y, por otra, su entrenamiento en las prácticas de interacción, y el de los dirigentes en la dirección consciente.

La organización política debe basarse en unaarquitectura social que parta de la formación y animación de barrios (unos 10.000 electores=10 secciones electorales), que diferencie el papel de los líderes de opinión de los votantes, del de los líderes políticos/activistas. Y éstos llevar a cabo interacciones desde dentro (“inside”) y no viniendo desde fuera; no desde arriba; y en un lenguaje de valores y no solamente técnico burocrático.

Los activistas/líderes políticos han de coaligarse por medio de dos suertes de interacciones entrelazadas:

·        Conversando para coaligarse, en conversaciones de invitación, posibilidad, propiedad, dudas, compromiso y reconocimiento, formando comunidades de votantes
·        Actuando para coaligarse, escuchando y haciendo escuchar a los miembros de la comunidad entre sí; empoderando a los líderes sociales y ejemplificando en sus prácticas los valores que propugnan.

En el entrenamiento para llevar a cabo estas prácticas, conviene desarrollar habilidades,

·        conceptuales – la política, la organización, el poder, las interacciones/prácticas, mecanismos de la política;
·  de autocomprensión – motivos euilibrados, actitud hacia la racionalidad burocrática;
·        consciencia – los que tienen el poder, el entorno social;
·        interpersonales – interacciones, presentación persuasiva, reto productivo, lectura ajustada de otros.






El entrenamiento en prácticas políticas, como el deportivo, se requiere permanente y esto no se podrá hacer si la organización no es capaz de generar sus propios entrenadores. Estos entrenadores deben ser entrenados a su vez, para pasar de jugadores a entrenadores, a partir de “buenos prácticos”, o jugadores. El pase de jugador  entrenador eficaz pasa por adquirir la capacidad de reflexionar desde y sobre la práctica, y los modos de aprendizaje.

Le eficacia a largo plazo de un partido, está ligada a que sea capaz de aprender así de su propia buena experiencia.


La arquitectura social de la organización del partido puede enriquecerse notablemente con la constitución de equipos de aprendizaje de buenas prácticas alrededor de objetivos de resultados políticos, por barrios y secciones electorales.


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EL ARTE DEL BUEN POLÍTICO CAPAZ. FORMANDO Y MANTENIENDO COALICIONES (I










Casi todos los problemas que hoy aquejan a nuestra democracia tienen sus raíces en la falta de comprensión que sus actores tienen de lo que es – o debiera ser- la política democrática. Partiendo de una experiencia anterior – la de una dictadura carismática y burocrática – la nueva democracia ha venido improvisando una práctica política mezclando las experiencias de una resistencia clandestina, los modos de hacer de las administraciones públicas y privadas, las influencias de técnicos y expertos de variada trayectoria, las demandas y maneras de intereses más o menos organizados, los impulsos simplificadores de los medios de comunicación masiva. Los partidos políticos, desbordados por la enorme tarea de hacer funcionar el nuevo régimen, no han tenido ni la capacidad doctrinal, ni la capacidad directiva de “inventar” las maneras democráticas de dirigir. Así, y con la excepción de algunos municipios e instituciones que pueden considerarse “casos desviados”, la política, a diferencia de los primeros años de la transición democrática, se encuentra sometida a crítica profunda y desafección.

Esta situación tiene sus raíces en la mentalidad y las prácticas autoritario-burocráticas que finalmente – y con las excepciones apuntadas – domina nuestra vida pública, política y no política. Y en ese contexto, los actores de la política, los partidos, están poblados de burócratas “controladores desde arriba” y “soldaditos burocráticos” – que todo esperan que les venga de arriba. Los partidos políticos han expulsado a casi todos los miembros que no quieren ser ninguna de las dos cosas, y junto a ello han arrastrado la abstención y provocado la desafección.








La política es una actividad social que pretende alcanzar objetivos colectivos con el uso del poder.Todos conocemos que hay una línea muy fina entre el uso y el abuso del poder, y todos los que dirigen están familiarizados con los peligros de desenganchar el poder y la política de un marco de referencia ético.

Y la experiencia va mostrando que los mejores resultados en cualquier empeño colectivo se consiguen cuando sus participantes reconocen que en él satisfacen sus intereses personales. Y como en cualquier situación social suele haber intereses diferentes y hasta en conflicto, y los participantes forman grupos para intentar llevar adelante sus intereses, una buena política será aquella que es capaz de llevar adelante un proyecto que más satisfaga los intereses en competencia, coaligando políticamente a los grupos de interés en presencia.

La buena política, la que es capaz de coaligar el máximo de fuerzas en presencia, es producto de las prácticas de lo que vamos a llamar “buenos políticos capaces”.

En una próxima entrada, vamos a ver cómo transformar en esos “buenos políticos capaces” a los políticos actuales y a los aspirantes a serlo, contando conque planea sobre ellos la mentalidad y las prácticas autoritario-burocráticas, de las que habría que escapar.

SIGUE

ARQUITECTURA SOCIAL Y POLÍTICA PARA ACTIVISTAS/LIDERES POLÍTICOS (2)

de la arquitectura política




Un partido político que pretenda seguir los procesos de decisión de sus votantes y estabilizar en positivo sus resultados, consiguiendo que la proporción de voto “apalabrado” sea claramente mayor que la del voto “suelto”, requiere organizarse teniendo en cuenta la arquitectura social de sus votantes.

Dos principios que deben regir su actuación a este respecto pueden ser:

·       contribuir donde sea necesario a que la organización por barrios sea efectiva, superando tentaciones “caudillistas” de sus cargos públicos y ejecutivos, y procurando las condiciones para que los ciudadanos se escuchen y establezcan prioridades colectivas, tanto a corto como a medio plazo;

·       fomentar la aparición de líderes sociales y de opinión de los votantes, no competir con ellos, sino ayudarles a que consigan su rol, ycoaligándose con ellos en acciones prácticas que mejoren la calidad de vida de sus votantes.



La sección electoral con sus aproximadamente 1.000 electores conviene que sea la pieza clave de la arquitectura del partido, por tratarse de la unidad menor en la que es posible tener una información fidedigna sobre resultados electorales.  Un buen tratamiento de los votantes actuales y potenciales de una sección electoral podrá hacerse con entre 2/6 activistas. Podrán identificar a los votantes y a sus líderes de opinión, seguir los procesos de decisión política de unos y otros, y prestarles los servicios políticos que concurren a la formación y manifestación de su voluntad política.



Aproximadamente, un conjunto de 10 secciones electorales  pueden llegar a constituir un barrio. Los activistas que mantengan sus conversaciones con sus votantes actuales y potenciales y sus líderes de opinión, podrán contribuir a ir elaborando priorizaciones y políticas de abajo arriba en coalición con los líderes de opinión.



Las actuaciones priorizadas por los equipos de barrio son una buena base para contrastar las políticas de arriba a bajo del gobierno municipal con las políticas de abajo arriba y encontrar así una manera dearmonizar políticas entre los diferentes barrios

En la ciudades grandes de nuestro país existen divisiones por distritos, que se han concebido más como soluciones de descentralización administrativa de unos servicios, en general, demasiado centralizados. En la lógica de los distritos, no se tiene muchas veces en cuenta la estructura natural de barrios o de pequeños municipios absorbidos. La tarea de estructurar o recuperar barrios, sería una tarea importante de los activistas políticos de los partidos. Pero eso será así si los partidos creen en el valor de una política de verdad de abajo arriba, y no se limitan a emplear sus militantes como “palmeros” de la política del gobierno.

Una agrupación local de un partido estará formada por un conjunto de equipos de barrio – con sus correspondientes euipos de secciones electorales.





El partido como organización para conseguir resultados políticos, tendrá que fijar objetivos de votantes, donantes y voluntarios, a nivel del municipio, en función del papel que quiere/puede jugar en el mismo. Estos objetivos son desglosables por barrio y sección electoral. Un juego de compromisos/apoyos entre los diferentes niveles de la organización (municipio, barrio, sección electoral) debería servir para mantener la tensión hacia la consecución de esos objetivos.

Los encuentros en pequeños grupos con votantes, es el primer servicio que los activistas pueden prestarles y sirven para detectar y priorizar necesidades e identificar líderes de opinión con los que ir coaligándose los activistas, alrededor de acciones de mejora de la calidad de vida.

La dirección política de cada agrupación debería llevar a cabo encuentros de la dirección con los activistas y simpatizantes para crear una comunicación en dos sentidos, tanto sobre los problemas de la ciudad, como sobre a acomodación del partido a las necesidades de militantes y votantes.



Deberá  asumir la animación de tareas que efectivamente contribuyan a los resultados:

·       entrenando individualmente a los activistas en sus tareas, procurando el entrenamiento, a su vez, de entrenadores a partir de activistas con buenas prácticas;

·       trabajando colectivamente en asambleas y reuniones de enjecutivas, donde no se celebren “misas conventuales”, sino siguiendo órdenes del día con más biendiálogos que pongan de manifiesto las prácticas buenas y malas, en la medida que se siguen los previsiones de resultados que se van obteniendo en votantes, donantes y voluntarios, sin esperar a las elecciones.



Las ejecutivas deberían integrar sobre todo a responsables de equipos de barrio, entendiendo que las secretarías funcionales deberían figurar más bien como asistentes técnicos de los mismos. Así, estarán más presentes en la acción política los objetivos de votantes, donantes y voluntarios


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ARQUITECTURA SOCIAL Y POLÍTICA PARA ACTIVISTAS/LÍDERES POLÍTICOS (I)

al comenzar las consideraciones sobre este segundo cuatrimestre de 2.018 me ha parecido oportuno recordar estas entradas de hace un año 





Joanot Martorell contaba en su famosa novela de caballería cómo Tirant lo Blanc era capaz de cristianar a diez mil infieles de una vez. Esto lo hacía después de haberles derrotado en la batalla y conminándolos con flechas y lanzas a que se convirtieran, y si no los mataría.
Estoy hoy nos suena a inverosímil, propio de una novela de caballería.

Sin embargo, hace menos de dos años tuve que tener en un seminario un debate intenso con un político asistente que, ante mi afirmación de que los votantes había que ganarlos de uno en uno, reaccionó casi enfadado y en la discusión llegó a afirmar que los votantes se podían conseguir, por ejemplo, de cuarenta mil en cuarenta mil. Afortunadamente los demás asistentes no estaban de acuerdo con él.

Dejando de lado estas anécdotas curiosas, la experiencia está demostrando que “apalabrar” el voto, y no dejarlo suelto al albur de avatares mediáticos requiere una comunicación permanente persona a persona entre el votante y alguna persona por la que quiere dejarse influenciar. Estos influyentes pueden ser líderes de opinión y también activistas políticos, si bien la influencia de éstos suele resultar más eficaz si se canaliza a través de los líderes de opinión con los que los activistas se coaligan.
Si esto es así, y cada persona interesada podría confirmarlo por ella misma aproximándose suficientemente a procesos de decisión de electores, la acción política para ganar y no perder votantes, debería tomar en cuenta la arquitectura social del electorado, y, además adecuar su arquitectura política de modo que contribuya a coaligarse con los líderes a los que otorgan influencia sus votantes actuales y potenciales.





La respuesta eficaz para no perder y ganar votos va a depender de nuestra capacidad de acertar en un equilibrio entre responder a cada demanda individual y saber priorizar entre esas demandas de los individuos, logrando algo que venimos a llamar como el interés de una mayoría.

Generalmente, nadie sabe lo que quiere la gente debido al aislamiento en que viven las personas. Allá donde existe una vida social, interacciones suficientes, es fácll deducir lo que quiere la gente, eso se suele ver claro sobre todo en momentos críticos cuando la gente reacciona con violencia ante amenazas o necesidades agudas.

Pero en muchos sitios, sin esas circunstancias extremas, las personas se relacionan poco o solo funcionalmente.

“Trabajamos, gastamos muchas de nuestras horas despiertos trabajando para alguien cuya vida no conocemos nada, que no conoce nada de nosotros; pagamos una renta a un propietario al que nunca vemos o vemos solo una vez al mes, y, sin embargo, nuestra casa es nuestra posesión más preciada; tenemos un doctor que está con nosotros en cruciales momentos de nacimiento y muerte, pero con los ordinariamente no nos encontramos; compramos nuestros alimentos, nuestras ropas, nuestro carburante de personas de las que frecuentemente no sabemos nada. Conocemos a toda esta gente en su capacidad ocupacional, no como personas como nosotros, con corazón como nosotros, deseos como nosotros esperanzas como las nuestras.
Y este aislamiento de los que contribuyen a nuestras vidas, y de aquellos a cuyas vidas contribuimos, no nos proporciona ninguna proximidad de nuestros vecinos en su aislamiento. Por cada dos o tres de nosotros piensa que nosotros mismos como algo mejor que cada uno de otros dos o tres, y esto se convierte en un muro mortal de separación, incomprensión, antagonismo. ¿Cómo podemos ir adelante con esta artificial separación? ¿Cuál es lo que pudre de nuestra vida?. Primeramente, debemos que aceptar que cada uno tiene algo que dar.”
Este texto de Mary Parker Follet, un poco barroco, indica sin embargo, una circunstancia muy crucial tanto para que un gobierno o un partido se embarquen en políticas que le aparten de sus votantes, como de que los  ciudadanos comprendan mejor sus intereses en el contexto de los intereses de los demás que les son próximos  

La suma de ocurrencias individuales no sirve de base sólida para basar una política que preserve de perder/ayude a ganar votantes.
En la realidad, así como no sabemos fácilmente qué quiere la gente, tampoco está muy claro siempre qué sea un barrio. Un conjunto de habitantes que viven en contigüidad física, aunque cuenten con elementos de convivencia como centros de enseñanza, iglesias, centros comerciales, parques y otros equipamientos de uso común, no forman un barrio si no existe una “cierta conciencia de barrio”. Esta conciencia se ha formado en algunos núcleos de población fruto de la historia vivida. Sin embargo, en los tiempos más recientes, la llegada rápida de nuevos habitantes ha provocado una acumulación de personas sin que la conciencia de barrio se desarrollara. Y en las ciudades más grandes, se viene utilizando divisiones mayores, los distritos, que juntan auténticos barrios antiguos con zonas de habitantes en las que no ha tenido lugar el desarrollo de la conciencia de barrio.




De ahí que el primer servicio que puede prestar un activista a sus votantes actuales y potenciales es el de juntarlos y crear las condiciones de que prioricen colectivamente, es decir contrastando sus ocurrencias con las de los demás y elegir las que colectivamente, siguiendo un método que acepten, resulten prioritarias para un período.

Mary Parker Follet prescribe estas cinco vías para desarrollar la conciencia de barrio:

1.  “Por reuniones regulares de vecinos para la consideración de los problemas del barrio y cívicos, no meramente reuniones esporádicas y ocasionales para objetos específicos y ocasionales.
2.  Por una genuina discusión en estas reuniones regulares.
3.  Por aprender juntos – a través de lecuras, clases, clubs,  compartiendo la experiencia unos de otros a través de intercursos sociales; aprendiendo formas  de expresión de arte comunitario; en resumen liderando una vida comunitaria actual.
4.  Por tomar más y más rensposabilidad por la vida del barrio.
5.  Por establecer alguna conexión regular  entre el barrio y los gobiernos de la ciudad, el estado y de la nación.”

Paralelamente, el partido que quiera conocer cuáles son los intereses colectivos de unos vecinos bien educados socialmente, no tiene porqué intentar controlar el liderazgo social de los vecinos, sino más bien fomentarlo y apoyarlo, con la acción de sus activistas, actuando de facilitador de las relaciones con las instituciones publicas.
Un proceso de constituir comunidades de sus propios votantes, a partir de cada sección electoral, servirá a la vez para contar con voluntarios que apoyen la creación de la conciencia de barrio, estimular el liderazgo social natural del mismo, conocer de primera mano las vicisitudes por las que atraviesan, e ir haciédose sensibles a los procesos reales de decisión de los electores.

La discusión de problemas en un barrio que va cobrando conciencia de serlo, tiene la ventaja de tratar problemas que difícilmente pueden ser manipulados por lo patente de los mismos, y sobre esa problemática genuina ir tejiendo las interacciones  que contribuyen a obtener por una vía respetuosa con los individualidades un interés colectivo. Este paso de lo individual a lo colectivo es una clave de la sana política democrática.







El gobierno de un municipio organizado administrativamente por distritos, sacará ventaja de dar realidad también administrativa a sus barrios, contribuyendo a que conjuntos de vecinos adquieran conciencia de tales 

miércoles, 2 de mayo de 2018

UNA SINTESIS INICIAL DE QUE HACER EN EL SEGUNDO CUATRIMESTRE DE 2.018/"LO QUE QUEREMOS"


Agenda y Plan Políticos para 2.018 y 2. 019 (XI)
QUE HACER EN EL SEGUNDO CUATRIMESTRE DE 2.018/ “LO QUE QUEREMOS” (1)


Este papel nace con la precipitación de querer acudir a la cita cuatrimestral propuesta por mí mismo. Efectivamente, pretendo con él estar junto a las personas que ahora quieren empezar/continuar la reflexión activa sobre la campaña electoral en que estamos.
En la propuesta de acciones que se contenían en la síntesis inicial del último cuatrimestre de 2.017, proponía titular a este cuatrimestre “Lo que queremos”, suponiendo que en el primer cuatrimestre se había llegado a acordar “lo que vivimos”, como una expresión de “¿dónde estamos?” desde la pereepción de los votantes.
En cualquier caso, al final de este cuatrimestre habría que poder contar con el propósito acordado de lo que pretendemos lograr expresado en el lenguaje narrativo deducido de las anécdotas recogidas de los votantes sobre lo que está mejorando/ empeorando su calidad de vida (“gusta/no gusta”); y utilizando como instrumentos de aprendizaje ciudadano, documentos del tipo “El Barrio que vivimos”, “El Barrio que queremos”, elaborados con los líderes de opinión de los votantes.
Para facilitar una edición pronta de este primer esquema, y sin perjuicio de otros papeles que vayan profundizando los “cómos”, esta primera síntesis va a limitarse a enunciar los temas a considerar.






¿DONDE ESTAMOS?

La dirección consciente conoce y comprende la situación de la que parte. Y esto, en términos, al menos, de
ü  Resultados, evitando el error de trabajar con cifras demasiado globales. No existe el municipio ni los grandes distritos, a efectos electorales, sino los barrios y ls secciones electorales.
ü  Recursos: ¿de cuántos activistas, militantes, simpatizantes, se puede disponer para ganar/no perder votantes?¿dónde viven y hacen vida social? ¿están dispuestos/ saben hacerlo?
¿De qué cantidad de dinero se dispone? ¿Se puede/sabe conseguir más?.
ü  El núcleo inicial de dirección, que hace esta reflexión, ¿tiene suficiente poder para mejorar la situación? ¿Con quién tendría que irse coaligando para ir aumentando ese poder?

Algunos apuntes ya realizados en entradas anteriores que habría que tomar en cuenta ahora:
  • *      Toda la organización debería estar  pendiente de los resultados, empezando por conocer los últimos obtenidos y  cómo se ha ido llegando a ellos, no sólo a nivel global sino por cada una de las unidades electorales sobre las que se pueden obtener datos. Todos los miembros de la organización deben tener acceso a estos datos y sobre todo los que tienen que ver con su domicilio. Y las reuniones de trabajo colectivo, deberían centrar su atención en la explicación de la situación de la que se parte y de modos de mejorarla.
  • *      Sin que los líderes – ejecutivos, cargos públicos, candidatos – experimenten el activismo en sus respectivas pequeñas unidades electorales, será difícil conseguir que la organización asuma la tarea de conseguir no perder/ganar votantes. En la medida que esos experimentos tengan lugar, la dirección podrá identificar a actuales miembros que saben ser activistas y conseguir su colaboración. Un activismo eficaz requiere un entrenamiento permanente en la tarea de identificar votantes y líderes de opinión/mantener encuentros con los votantes y de la dirección con los activistas/ crear comunidades de votantes, y, paralelamente, ir creando el lenguaje de los valores de los votantes que vaya sustituyendo al lenguaje técnico-burocrático.
  • *       ¿Cómo perciben los votantes el valor que se les entrega? ¿Primarias abiertas?
  • *       ¿Con quién necesitaremos coaligarnos en un futuro gobierno? ¿Cómo madurar esa coalición? El tratamiento de la abstención.
  • *       ¿Es posible mejorar el valor de las prestaciones municipales y al mismo tiempo liberar a los cargos públicos de tareas de gestión delegables, iniciando el desarrollo de la dirección operativa?



¿A DONDE QUEREMOS LLEGAR?

¿COMO PODREMOS LLEGAR?




SIGUE.../