ENTRENÁNDOSE EN EL ARTE DEL
ACTIVISMO/LIDERAZGO POLÍTICO
El Arte
del Activista/Líder Político radica en sus prácticas de ir conversando para coaligarse.
No son éstas unas prácticas que se
adquieren de una vez para siempre, porque las interacciones dentro de las que tienen lugar suelen variar a lo largo de los
procesos de decisión de votantes, donantes y voluntarios.
No se
trata, pues, de aprenderse un manual o un reglamento de juego – como sucede
igualmente en la práctica del deporte. El buen arte, depende del grado de
entrenamiento que mantiene en el activista/líder su interés por los demás, su
capacidad de preguntar y escuchar, y de proponer hacer juntos algo que hace
que, para los interlocutores, el mañana sea mejor que ayer. O sea, coaligarse.
Las
interacciones en que el activista se mueve, pueden afectar a su autoestima y
poner en causa su capacidad para liderar situaciones. Por eso, no es
aconsejable dejar el ejercicio de las conversaciones para coaligarse a la
espontaneidad del activista. Antes bien, este trabajo debe someterse a una
disciplina – no burocrática, por supuesto – de reflexionar sobre las prácticas,
discriminar las malas de las buenas, y entrenar la sustitución de unas por
otras.
Esta
disciplina la va adquiriendo el activista con la ayuda sobre su práctica de un
entrenador (un “buen práctico reflexivo”, como deseable) que la va a acompañar,
hasta que sea capaz de hacerlo él solo, gracias a los aprendizajes alcanzados,
que han hecho de él también un “buen practico reflexivo”. Los entrenadores
pueden diseñar reuniones de grupo de aprendizaje para completar su acompañamiento personal.
En los
casos en que la dirección quiera incorporar al desarrollo del partido la
práctica de los diálogos sobre valores/prácticas, será oportuno coordinar esta
práctica con la de las conversaciones para coaligarse.
PASOS
El buen
jugador, el buen práctico, tiene que querer dar el paso de iniciar su segunda
carrera, la de entrenador, dejando el protagonismo de ejecutar los partidos a otros
jugadores.
Este
posible paso a entrenador, debería venir ayudado a su vez por un entrenamiento.
El buen práctico que sabe jugar no tiene por qué saber entrenar. Antes,
podríamos asegurar que su éxito como jugador puede provocar algunas actitudes que de no cambiarlas puede
dificultar la tarea de entrenar a otros.
Entrenar
a un buen práctico para este segunda carrera puede ayudarle decidirse a dar el paso de iniciarla. Va a
consistir en adquirir la capacidad de reflexionar desde y sobre sus prácticas,
encontrando relaciones de las mismas sobre los resultados. Reflexionando así,
el “buen práctico reflexivo”, discrimina entre sus buenas y malas prácticas
personales, de modo de dotarse de un esquema de lo que podríamos llamar la
tarea eficaz, formado por colecciones de narraciones, relatos, anécdotas que
ejemplifican la tarea que consigue buenos resultados.
Al mismo tiempo el buen práctico, en su evolución
hacia entrenador, reflexiona sobre cómo ha aprendido sus prácticas y cómo hace
para ir cambiando malas por buenas prácticas. De este modo se hace consciente
de la existencia de los procesos de aprendizaje, y reconociendo sus procesos
peculiares, se sensibiliza a que esos procesos pueden ser distintos en las
personas a entrenar y va acomodando su actuación
de acompañamiento al modo que mejor genera aprendizajes de cada uno.
Todas
estas reflexiones no tienen lugar sino contando al mismo tiempo con candidatos
voluntarios a asumir el rol de activista líder político situándose en un
contexto político determinado – barrio, sección electoral, votantes, líderes de
opinión de los votantes, presencia y movilización de militantes y de
exmiltantes, presencia y movilización de otras formaciones políticas,…
Probablemente,
el mejor camino para fomentar la aparición de esos voluntarios candidatos a
entrenarse como activistas/ líderes es que la dirección vaya poniendo en
práctica un sistema de evaluación de resultados y prácticas, y active procesos
de juego/ intercambio de compromisos/ apoyos por barrios, vecindarios y
secciones electorales.
El
emparejamiento entrenador/voluntarios, se hará por acuerdos personales entre
ellos, construyendo un plan de mejora de la situación y de las prácticas de
activista/lider, consensuado entre ellos.
La cuestión del entrenamiento político la completamos con el entrenamiento en la gobernanza eficaz, en la 5ª edición de la Jornada PRACTICAS DE GOBERNANZA EFICAZ, en Valencia los días 1/2 de abril. Ver detalles en los eventos de Facebook.
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