PROPUESTA DE REGALO DE REYES PARA LAS CÚSPIDES BUROCRÁTICAS EN NUESTRA POLÍTICA
Hace unos años llamó mi atención un libro del historiador inglés Geoffrey Parker, "La Gran Estrategia de Felipe II", que había editado en 1.998, la editorial Alianza..
Me pareció muy atrayente el tipo de análisis histórico y la vez político y organizativo, que le lleva a comparar el fracaso de la guerra de Flandes para el imperio español, y el fracaso de la guerra de Vietnam para el imperio yank, y pone en duda que Felipe II tuviera una estrategia a la altura de su inmenso poder. El fracaso de la Armada Invencible es un magnífico ejemplo de cómo un liderazgo burocrático puede llevar al desastre a una gran empresa con personas muy capacitadas y muchos recursos.
Por ello, recientemente, he vuelto a leer a Parker, ahora en su biografía esencial de Felipe II, "El Rey imprudente", que ha editado en 2.015 la Editorial Planeta. En ella recorre la historia del mayor líder burocrático generado en las Españas y uno de los mayores, sino el mayor del mundo, Y podemos ver cómo un estilo de liderazgo autoritario-burocrático y una personalidad particular que puede imponerlo por su poder, sentaron las bases para hundir un imperio y generar el atraso y la pobreza de una mayoría de sus habitantes.
No me interesa ahora entrar a enjuiciar a este monarca, sino más bien llamar la atención a aquellos "monarcas" que aun electos, aun creen en el control desde arriba de una política elaborada de arriba abajo. Y todo ello, violando las reglas de la conducción democrática de la buena política que deberían observar los buenos políticos. Entendiendo por políticos todos los dirigentes del país.
Salvando las distancias de tiempo, tamaño y complejidad, estos libros ofrecen un buen material para reflexionar sobre las propias prácticas de liderazgo a cualquier persona con responsabilidad en una gran organización.
Quizá algún día, se le podría proponer a Parker, hacer una síntesis operativa de las más de mil páginas que ocupan ambos libros, como cuaderno de campo para el entrenamiento de líderes democráticos no burocráticos.
En cambio, merece atención positiva, otra figura más o menos de la misma época, que ha sido objeto de una tesis doctoral defendida en la universidad de Deusto, por Xavier Albistur Marín, sociólogo, ex-jesuita, ex-alcalde de San Sebastián y ex-parlamentario vasco en las Cortes Generales, con el título de IGNACIO DE LOYOLA. UN MODELO DE LIDERAZGO ACTUAL. Su estilo de liderazgo empoderador que entrena líderes para que entrenen a otros líderes, va a merecer que le dediquemos espacio más adelante.
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Algún análisis crítico del liderazgo burocrático, junto a alguna propuesta alternativa, la vamos a discutir en el próximo seminario "Después de medio año. EVALUANDO Y MEJORANDO EL ATERRIZAJE EN LAS INSTITUCIONES. Control y alineación política", en Barcelona los días 15/16 de enero (ver eventos de Facebook) y en Valencia los días 22/23.
martes, 5 de enero de 2016
domingo, 3 de enero de 2016
INTRODUCCIÓ A LA PRACTICA POLÍTICA PARA ACTIVISTAS/LIDERES POLÍTICOS IV
LO QUE LAS ELECCIONES DE LOS ULTIMO DOS AÑOS VIENEN DEMOSTRANDO QUE NO FUNCIONA
Me parece útil recordar ahora, lo que indicaba en el capítulo 2 del libro COMO GANAR Y PERDER VOTANTES
"Un contraste con prácticas bastante habituales.
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Me parece útil recordar ahora, lo que indicaba en el capítulo 2 del libro COMO GANAR Y PERDER VOTANTES
"Un contraste con prácticas bastante habituales.
Salvo en aquellos lugares donde un partido ha conquistado, mantiene y prevé con bastante probabilidad posiciones
mayoritarias, las prácticas políticas que pueden observarse, contrastan
bastante con lo que se desprende de las consideraciones del párrafo anterior.
Estas prácticas habituales tienen que ser revisadas a la luz de las
consideraciones que aquí se exponen, y colocadas en el justo lugar en que
pueden ser útiles para ganar votos.
En muchos casos, esta revisión puede empezar a ir encontrando
explicaciones sobre las pérdidas de votos, en unas visiones demasiado simples
de cómo se ganan. Hoy este es un asunto irremediablemente complejo. Lo único
simple sobre ello, es lo irremediable de esa condición.
El Candidato y la
candidatura
Contrasta la variedad de intereses, aspiraciones y estilos de vida de
los votantes de un partido mayoritario, con el esfuerzo en enfatizar al
Candidato como un líder heroico o hiperlíder. Y al mismo tiempo, la falta de
atención a los demás miembros de las candidaturas. Es lógico que para ser
suficientemente convincente a la variedad de sus votantes se llegue a la
conclusión que el candidato tiene que ser un hiperlíder. Para ayudarle también
puede verse como conveniente enfatizar la grave crisis que se está dilucidando
en la elección – “viene la derecha”, por ejemplo.
Pero una buena parte de los votantes sensatos ni creen que los líderes
son – ni deben ser heroicos- ni se creen que van a evitar o sacarnos de las
crisis. Cada vez están más acostumbrados a experimentar cómo los problemas –y
sobre todo los grandes - se dominan por
comunidades de personas que comparten valores y comprometen esfuerzos.
¿Cuántos votos pueden ganar – o dejar perder – líderes de opinión de los
votantes actuales y potenciales, militantes movilizados con ascendiente en su
entorno, y simples votantes convencidos
que defiendan las posiciones de una candidatura?
¿Cuántos votos pueden ganar – o dejar perder – líderes locales con
buenas mayorías a su favor si se deciden, de verdad, a poner su prestigio e
influencia en la candidatura de su partido en otras instancias? ¿O cargos
públicos competentes y con capacidad para influir en sus entornos que
reconozcan que la tarea política no es solo gestionar?
La venta de un
gobierno
La mayor parte de la comunicación política, dentro y fuera de las
campañas electorales, se dedica a vender lo mucho y bien que se ha hecho y lo
más que se hará. Los protagonistas son los gobiernos, los políticos. Con muy
poca referencia a los votantes y cómo pueden vivir las mejoras en todas las
dimensiones de su calidad de vida, no sólo las materiales.
Ahora se insiste en contar historias, pero sin conocer previamente las
historias de los votantes, tal y como ellos las viven. Se puede llegar así,
como mucho, a contar bellas historias sobre los políticos. “¡Propaganda!”.
El programa
electoral
Generalmente, los programas electorales se parecen a las tesis de un
opositor concienzudo que quiera demostrar que se sabe bien todos los puntos del
programa. No parece que falten ideas a la izquierda. Mas bien lo que parece
faltar es quién priorice y cómo entre las miles de ideas que llenan los
programas. Y probablemente en los procesos de priorización se trasparentan los
valores que más pueden interesar a muchos votantes.
La comunicación
unidireccional.
A pesar de algunas campañas de escuchar de las que no suelen resultar respuestas
correspondientes, la casi totalidad de la comunicación política es unidireccional.
Es el público el que debe recibir pasivamente: los discursos de los mítines,
las apariciones en los medios de los candidatos, la publicidad exterior en los
medios, los mensajes en los folletos y cartas, los SMS. Incluso los militantes
reciben argumentarios como si fueran vendedores puntuales, no participantes en
una conversación continuada.
Corto plazo/medio
plazo
Los recursos estratégicos no se desarrollan en una campaña electoral.
Son más bien el resultado de proyectos a medio plazo. Y en la medida de su desarrollo
pueden contribuir al éxito de una campaña electoral.
La dirección política que solo funciona a impulsos de campañas
electorales, o aplica la misma lógica a toda su acción, nunca llega a
desarrollar sus recursos estratégicos y más bien irá debilitándolos.
El tiempo
Las campañas electorales no pueden ser eficaces en la dimensión temporal
legal ni tampoco en tres meses. Una mínima consideración del trabajo que
comporta exige un tiempo mínimo de un año. Mejor serían dos.
Y todavía mejor, que la dirección política sea capaz de sintetizar los
proyectos de desarrollo de recursos estratégicos, y las campañas de los
diferentes tipos de elecciones, en un marco de campaña permanente que mantenga
entrenada a la organización.
No parece, pues, que las direcciones políticas que se practican perciban
el estado de su capital social partidario, ni la eventual desactivación de
redes sociales y militantes, ni el rechazo a una política que se elabora
únicamente de arriba abajo, ni la
inutilidad de muchos de los esfuerzos unilaterales de comunicación. Así, no pueden diagnosticar porqué crece la
desafección y disminuyen sus votos, ni pueden salir del círculo vicioso que han
creado en su organización.
La salida se encuentra en el camino de “iluminar la caja negra del
voto”, identificando y modelizando las redes del capital social partidario, y
adoptar un actitud de dirección consciente de los resultados políticos. Todo
esto podemos agruparlo en dos grandes conjuntos de prácticas, que vamos a
estudiar a continuación:
·
Prácticas que tienden a ir dando cada vez mas peso a la
comunicación en dos direcciones dentro de la comunicación política con los
votantes y sus líderes de opinión.
·
Prácticas que dotan a la organización política de un
liderazgo que comprometa a todos los componentes de su potencial capital social
estructural – los mecanismos de la caja negra que generan los votos, fondos y
voluntarios – a poner los esfuerzos de aprendizaje y activación a favor de los
resultados del partido de izquierdas.
El libro COMO GANAR (Y PERDER) VOTANTES puede decargarse libremente de la web de la Fundació Rafael Campalans, con el link www.fcampalans/uploads/publicacions/pdf/comoganaryperdervotantes_def.pdf
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Vamos a tratar cómo ir adquiriendo las prácticas que superan esta situación en los seminarios "Después de medio año. EVALUANDO Y MEJORANDO EL ATERRIZAJE EN LAS INSTITUCIONES. Control y alineación politica", en Barcelona los días 15/16 de enero (ver eventos de Facebook) y en Valencia los dias 22/23.
sábado, 2 de enero de 2016
INTRODUCCION A LA PRACTICA POLITICA `PARA ACTIVISTAS/LIDERES POLÍTICOS III
COMO IR APRENDIENDO LA PRACTICA DE LA DIRECCIÓN POLÍTICA CONSCIENTE EN EL PARTIDO Y EN LA INSTITUCIÓN.
Hacer política
desde las instituciones no puede limitarse a conseguir que tengan lugar ciertas
ocurrencias personales o de grupo, más o menos fundadas en un programa
electoral o en una ideología que se proclama.
La
gobernanza eficaz requiere ser consciente del valor público que se produce, del
impacto de la acción pública en la calidad de vida de los ciudadanos y en las
actitudes político-electorales de nuestros votantes.
Para
hacerlo, se requieren ciertos instrumentos de acción colectiva que
habitualmente no se encuentran disponibles en las instituciones. Llegar a
disponer de ellos y asegurar que tienen lugar las interacciones que conducen a
las decisiones pertinentes, requiere de los políticos aprendizajes de prácticas
específicas.
Dirección consciente
Estas
prácticas no se aprenden en la universidad ni en conferencias en sala, ni en
resoluciones de congresos, sino más bien serán consecuencia de practicar
dirección consciente de lo que se hace, cuya pieza maestra se encuentra en
establecer en cada momento relaciones de causalidad entre lo que resulta y la
aplicación de esfuerzos. A esta pieza se le viene llamando convencionalmente evaluación. A partir de la evaluación se puede rediseñar la acción, cambiando los medios y/o su aplicación, o
descubriendo etapas intermedias no consideradas hasta el momento.
Se trata,
pues, de ir poniendo en práctica la dirección consciente en la actividad
institucional y política, con una metodología análoga a lo que algunos
importantes prácticos de la consultoría de sistemas – como R.L.Ackoff (+) y J.
Gharajedaghi - han definido como la planificación
interactiva, a diferencia de l a reactiva y la predictiva.
Las cinco
fases de un proceso de planificación interactiva son: 1) Formulación del “barullo”
(mess) o definición de la problemática; 2)planificación de los fines, o
idealizado rediseño del sistema, como base para un aprendizaje continuo;3) planificación
de los medios; planificación de los recursos; 5) puesta en práctica y control.
(Estos
principios han sido aplicados con éxito en más de 30 casos diferentes de situaciones
conflictivas)
Un punto
de partida clave se encuentra en la definición de la problemática que se trata
de resolver, que no viene dada espontáneamente, sino que hay que obtenerla en
un proceso político de acuerdos sobre la realidad que se va a considerar. Existen
varios métodos que pueden ayudar a llevar a cabo esta delicada operación, que
desarrollaremos en otras entradas.
Tres ejes
Aquí propongo
ir experimentando y enriqueciendo un esquema de modelo conceptual de la
realidad política, organizado alrededor de tres ejes, que juegan como tres
conjuntos secantes:
·
El liderazgo político-electoral de
una circunscripción de ciudadanos.
Arquitectura social y política; los barrios y las unidades
multibarrio; el liderazgo que genera comunidad; liderazgo de opinión de los votantes;
liderazgo político y activistas; el voto “suelto” y el voto “apalabrado”; conversando
para coaligarse;
·
La gobernanza, coaligarse para
conseguir resultados en las instituciones
Coaligarse partido/grupo institucional-gobierno; para formar
un gobierno de varios partidos; del gobierno/administración sobre eficacia y
eficiencia.
·
La aprobación de pautas de
comportamiento que se respetan.
Dotarse de instrumentos para la acción colectiva democrática
– sistemas de información y reglas de
decisión. Arbitrariedad y corrupción; el principio de legalidad sin “trampas”; reglas
de actuación pactadas ; interpretación de las leyes; normalización de
decisiones; procedimientos regulares, eficacia y eficiencia a través de presupuestos y proyectos estratégicos
Aprendizajes
La práctica
política, como la deportiva o la ejecución musical, sólo se aprende entrenándose con un buen entrenador.
Antes del
entrenamiento caben acciones de sensibilización y formación sobre la realidad
política, como este papel o algunos seminarios.
Pero nada
puede sustituir a un entrenamiento suficiente con un buen entrenador que haya adquirido
una buena práctica con su experiencia real. Sobre esta cuestión seguiremos en
entradas sucesivas.
SIGUE
Profundizamos en estos temas en el
seminario “Después de medio año. EVALUANDO Y MEJORANDO EL ATERRIZAJE EN LAS
INSTITUCIONES. Control y alineación política”, los próximos días 15/16 de enero
en Barcelona – ver eventos Facebook- y los 22/23 en Valencia.
Leer + en las entradas anteriores
INTRODUCCCION A LA PRACTICA POLÍTICA I y II, y en entradas posteriores
miércoles, 2 de diciembre de 2015
INTRODUCCCION A LA PRÁCTICA POLÍTICA PARA ACTIVISTAS/LIDERES POLÍTICOS II
EL DIRIGIR QUE REQUIERE LA POLÍTICA AHORA
Una reflexión al hilo de una
practica a orillas del Cantábrico.
Hay, al
menos que yo haya identificado, tres tipo de malas prácticas en los que ocupan
posiciones que requerirían dirigir.
·
“Mangonear”,
como achacaba el papa Francisco a los obispos en Brasil. Decidir e
interaccionar como amos.
·
“Salsear”,
que dice Albert Aixalá. Aparentar estar pero no estar, justificado por las
muchas ocupaciones.
·
Y
una tercera que durante cierto tiempo puede engañar -¿engañarse? – “haciendo
discursos” sobre cómo se debe dirigir, pero, realmente, practicando alguna de
las variedades anteriores, o su combinación. En este caso, se trata de personas
que saben y saben recitar la lección, pero no aprenden a cambiar sus
interacciones Así no saben producir lo
que anuncian en sus discursos.
Todo esto
me ha evocado un viejo papel que escribí en 1.993, que voy a reproducir
completo en otra entrada. Ahora describía esta situación así, con algún retoque
de expresión del texto original: “…nuestro sistema social sigue produciendo más
amos y sacerdotes (los titulados superiores en alguna disciplina originada por
algún valor, pretendidamente, superior), que directores, líderes, gobernantes.
Los sacerdotes titulados cuando se ponen a mandar lo hacen como los amos pero revestidos de pontifical, y lo mismo
hacen los amos titulados.”
Dirigir
consiste en interaccionar con otros, de modo de
conseguir así mejores resultados personales y organizativos.
Y tiene tres grandes prácticas principales:
·
Compartir la realidad, incluyendo los intereses de los
actores, y acordar ciertos objetivos
comunes que satisfacen suficientemente los intereses en presencia.
·
Definir
y decidir antes de su ejecución una
tarea eficaz para alcanzar esos objetivos.
·
Entrenar a los actores para que ejecuten
eficientemente esa tarea eficaz.
Vamos a
hacer una primera evaluación somera
– la definitiva debe hacerse con cada director – que sirva para apuntar alguna vía de mejora.
1.- Una buena parte de lo que genera
la falta de poder que se observa en los directores en la incapacidad de lograr coaliciones maduras estables. Una buena
mayoría de ejecutivas ahora vienen formadas por muchos miembros y al mismo
tiempo tienen cada vez menos poder tanto en el interior de la organización – se
ve en su incapacidad para producir cambios -, como en el entorno que forman los
votantes – aumento de la abstención y disminución de resultados. De seguir así,
se puede llegar a lo que apuntaba con gracia una activista madrileña:”no nos va
a quedar ni partido para repartir”.
Una vía
de mejora para conseguir que los órganos de dirección sean la consecuencia de
una coalición madura dominante, está en corregir el error de visión, provocado
por circunstancias irrepetibles de la transición, consistente en no percibir que, en un sistema democrático,
el poder viene de los votantes, con sus votos y sus apoyos, y, sólo, en segundo
lugar de los aparatos. Porque si los aparatos pierden el poder que dan los
votantes, acaban perdiendo el suyo, más pronto que tarde.
Todos los
políticos, familias, facciones, partidos, que en un momento tienen que
coaligarse para conseguir el poder del partido o de la institución, tendrán que
tener en cuenta la conveniencia de no perder poder de los votantes como consecuencia
de sus arreglos internos.
Para
ello, va a ser necesario incorporar una práctica muy poco extendida en las
organizaciones políticas. La evaluación
de las prácticas en función de su contribución positiva o negativa a los
resultados políticos. Compartiendo esta evaluación las partes pueden no
llegar acuerdos que redunden en perjuicio de todos. Coaligarse para ganar a
corto plazo un poder que se va a perder enseguida –porque el poder
institucional va a acabar con perder poder con los votantes- , no parece que va
a asegurar un porvenir halagüeño. Aunque es, verdad, que hay personas que les
da igual el porvenir y pretenden aguantar lo que puedan.
Coaligándose
de modo que el conjunto se asegure las suficientes buenas prácticas y la neutralización
de malas para mantener o desarrollar el poder con los votantes, se va
consolidando un poder a medio plazo.
2.- A la persona que ingresa en un
partido le suele sorprender que no se le encargue alguna tarea. Al cabo del
tiempo, se acomoda a las prácticas conventuales, o se aburre y se va a su casa,
o se da de baja.
La falta de definición a priori de una tarea
que integre las buenas prácticas que producen resultados políticos, es una
de las mayores causas de debilidad de las direcciones políticas. Con demasiada
frecuencia se espera que sean los militantes los que se inventen lo que tienen
que hacer, a partir de indicaciones vagas como “hay que salir a la calle”, “hay
que hablar más con los ciudadanos”, “hay que saber quiénes son los que nos
votan”.
Una dirección
tendría que ser capaz de definir de antemano cuál es la tarea eficaz que un
militante debe llevar a cabo, en cuanto tal. No se trata de sacarla de un
libro, o de copiar de otros países. El camino lógico sería observar, analizar y
recoger las buenas prácticas, en aquellos lugares donde se consiguen
duraderamente buenos resultados. No se trata de aplicar a la política las
viejas recetas de la organización y métodos de la industria. Sino de construir,
en unos procesos de interacción que
debería de liderar la dirección, una especie de cuerpo de doctrina sobre la
contribución de los militantes a la obtención de resultados políticos. La
propia dirección, ha de ser capaz de ejecutar esa tarea, y de contribuir
eficazmente con su experiencia a los procesos colectivos de definición.
Esta
tarea debe responder a lo que el partido tiene que ofrecer a sus votantes, en
cualquier caso para coaligarse con ellos:
·
Escuchar hasta comprender bien, ayudando a que su interlocutor
se comprenda bien y comprenda la dimensión social de sus demandas. No se trata
de responder a “cartas a los reyes
magos” individuales, sino de liderar procesos en los que votantes lleguen a
acuerdos sobre necesidades colectivas priorizadas, en las que encuentren una
mejora de su calidad de vida, no sólo material, aunque también.
·
Empoderar su influencia en las
cosas que pasan: primero
en las decisiones del partido y después en lo que hacen las instituciones, a
través de la manifestación de sus necesidades colectivas priorizadas, y la
presión de la acción directa colectiva para que sean tenidas en cuenta y
atendidas.
·
Ejemplificar en sus prácticas los
valores que predica,
aceptando las críticas en debates colectivos, como una contribución a la
necesaria evaluación que los todos
los líderes del partido, empezando por los líderes de sección electoral y
barrio, tienen que llevar a cabo periódicamente, en la línea de una dirección
política consciente.
3.- Lo que se suele llamar formación en las organizaciones
políticas suele tener un formato escolar
o académico, que no sirve para entrenar en prácticas.
Las
prácticas se adquieren o se mejoran por un entrenamiento/acompañamiento por
parte de “buenos prácticos” que haya reflexionado sobre sus buenas prácticas y
hayan aprendido, a partir de saber cómo aprenden ellos mismos, acomodarse a las
maneras de aprender de los demás. El partido puede reciclar así aprovechando la
experiencia a militantes, dirigentes y cargos públicos que estén a punto de
retirarse.
Pero
finalmente, en estos campos de la práctica,
se aprende si se quiere. La dirección tendría que crear el clima para que
los militantes y dirigentes quieran aprender, por ejemplo, desbloqueando las
“misas conventuales” en que se han convertido las reuniones formales que nunca
debieron de dejar de ser encuentros de debate y decisión política.
Y ellos
mismos, los miembros de la dirección van a conservar sus posiciones sin miedo,
si a su vez, se mantienen en aprendizaje permanente, de modo que se atrevan a
empoderarse empoderando a los demás.
domingo, 15 de noviembre de 2015
UNA INTRODUCCION A LA PRACTICA POLITICA PARA ACTIVISTAS/LIDERES POLÍTICOS I
Todos
sabemos que, en la práctica, la persecución de intereses propios sin tener en
cuenta los intereses de los demás, puede crear una versión diferente. Esta es la mala política.
La buena política es la que responde a la descripción
del primer párrafo.
La buena
política radica, pues, en coaligarse
con votantes, donantes y voluntarios. Y la dirección
de esa política consiste en lograr poner en práctica actividades que tienen una
relación de causalidad con esos
resultados.
El
activista/líder político, en tanto en cuanto supera al ”soldadito burocrático”
que es el militante típico de la socialdemocracia, ha de asumir la dirección de
la política en el trozo de realidad de la que se responsabiliza dentro del
partido y con la que se responsabiliza como líder. Esto quiere decir que
visualiza las relaciones de causalidad entre las actuaciones que lleva a cabo
actuaciones y los resultados en votantes donantes y voluntarios. Lo que solo
puede visualizarse con cierta propiedad a nivel de realidades concretas, y no
de generalizaciones estadísticas. De ahí, la necesidad de contar con un número
de activistas, proporcional al número de votantes que se pretende
ganar/mantener (un 2%?)
Reclutar,
entrenar y mantener ese número de activistas no ha venido siendo fácil. La
variable que más ha influido en ello es el modo de dirigir, o dicho de otro
modo, las prácticas de los dirigentes, que asumen la responsabilidad de los
municipios y de otras entidades territoriales mayores, hasta la dirección
nacional o federal.
lunes, 13 de julio de 2015
COALIGARSE BIEN- GOBERNANZA PLURAL
En
la última legislatura se han dado muchas quejas sobre los gobiernos de
coalición. Estas quejas tienen que ver con
que la preparación y gestión de las mismas coaliciones no se han llevado
a cabo de un modo suficientemente cuidadoso. A pesar de ello, no parece que en la legislatura que inauguramos, se estén tomando medidas para que esa preparación y gestión sean mejores.
De
entrada, es interesante llamar la atención sobre que no puede darse una
coalición suficientemente madura, entre unos partidos que estén pensando en
crecer a costa de los votos de los otros coaligados. Hacer un pacto de cómo
“crecer juntos” – que es lo que significa coaligarse – debería basarse en un
estudio conjunto de los mapas electorales y de acuerdos sobre estrategias
electorales que impliquen los menores conflictos entre los coaligados, y, en
todo caso, que el tratamiento de estos conflictos se acuerde de antemano.
Si
para poder tener el gobierno es necesario que éste sea plural, sus componentes tienen que creérselo y esto no es posible si
guerrean entre ellos y mantienen actitudes muy negativas entre sí. Hay todavía
muchos votos a conquistar entre los abstencionistas de unos y de otros, sin
necesidad de crecer sólo a costa de un coaligado.
Precisamente,
en segundo lugar, la organización de un gobierno, sea de coalición o no,
debería asegurar que los concejales tienen tiempo para conquistar esos votos.
Votos, que no se van a conseguir por hacer una buena gestión de un área
municipal o de la administración de que se trate, sino trabajando, en
coordinación con el colectivo del partido, identificando a los votantes
actuales y potenciales y acompañándolos y prestándoles servicios políticos,
entre ellos ,ayudarles a priorizar sus intereses y responder a los mismos.
Para
tener tiempo con el que trabajar políticamente, ningún político debe asumir la
gestión de un área, sino que debe contar con un director profesional que la
asuma bajo las directrices políticas del gobierno. Cabe también pensar en
puestos de teniente de alcalde y político sin cartera, o que recibe la
encomienda de un proyecto específico importante. Uno podría ser obtener un
consenso de los ciudadanos sobre el futuro desarrollo del municipio, de acuerdo
con las reglas del urbanismo de consenso.
Todas
estas cuestiones, junto con los recursos para asesores, forman parte del pacto
de coalición
La negociación de la coalición, sin embargo, no
puede limitarse a enunciar un programa conjunto y repartirse los puestos del
gobierno de la administración o de los parlamentos y un número de puestos
retribuidos.
Una
buena preparación de esta negociación, requiere pensar de antemano y luego
negociar algunas cosas más importantes:
ü
Definir de
antemano los temas en los que no se está de acuerdo y qué comportamientos en
estos casos no son contrarios a la coalición. Estas reglas deben hacerse
públicas junto al acuerdo de la coalición.
ü
Las
Departamentos o Concejalías no pueden estar encapsuladas. Hay demasiados temas
transversales que no permiten que ciertas decisiones sean competencia exclusiva
de una concejal. Estos temas deben identificarse y establecer reglas para las
decisiones que tienen que ver con ellos. Por otro lado, no hay que olvidar que
un miembro de un gobierno de coalición puede arrogarse el mérito de toda la
acción de gobierno que favorezca a sus votantes, ya que la coalición es la que
ha permitido sacar esas cosas adelante. Es tonto dejar que el alcalde
capitalice toda la acción del gobierno y sus socios sólo aquello que gestionan
directamente. Porque en cambio, recibimos la reacción negativa de nuestros
votantes, por las acciones de nuestro socio, disonantes con nuestras propuestas
o ideología.
ü
Diferenciar
los temas que se saben cómo llevar a cabo, de aquellos que contienen tantas
incógnitas/conflictos que deberían ser objeto de un tratamiento conjunto por
todos los miembros de la coalición antes de convertirse en un programa
operativo de un Area. Entre estos temas se encuentra la inmigración y algunos
otros que no será difícil detectar. Un grupo de proyecto estratégico que
llevara a cabo esta operación , debería estar formado por miembros de todos los
partidos, así como por expertos y representantes de grupos de interés
ü
Unas reglas de
juego simples y claras deben establecer cómo se toman ciertas decisiones
relevantes para todos, como las presupuestarias – incluida la transparencia que
permita que todos comprendan los presupuestos y los nombramientos de cargos y
cómo se usan los medios públicos de información – encuestas - y comunicación – TV, radio y periódicos
públicos y el acceso a los medios privados, de modo que nadie saque una ventaja
indebida.
Una
reflexión sobre la experiencia de la legislatura anterior – y también quizá una
lectura de la literatura política al respecto – puede ayudar a completar estas
observaciones sobre las cosas adicionales que tiene que incluir un pacto de
coalición y que deben ser objeto de la preparación de la negociación.
Un
aspecto que, en todo caso, no deberá faltar es acordar cómo se gestionará la
coalición, o dicho de otra manera cómo se tratarán los conflictos que,
necesariamente van a surgir. Un grupo formado por miembros de los partidos que
forman la coalición, con características e inclinaciones como mediadores (“brokers”)
debería ser un órgano permanente, con la misión de resolver productivamente
estos conflictos.
Si
la premura de los plazos no permite pactar todo esto con suficiente detalle,
debería de alcanzarse un acuerdo de principio y seguir negociando hasta el
detalle necesario antes de ponerse a andar en el gobierno.
También
sería sensato ir pensando en un trabajo de creación de una cierta cultura común
entre los socios del gobierno, si se quiere contribuir a que la coaliciones
sean más maduras y estables.
lunes, 6 de julio de 2015
ORGANIZANDOSE PARA LA ACCIÓN POLÍTICA EFICAZ
UN CAMINO METODICO PARA REVITALIZAR ORGANIZACIONES LOCALES DE
PARTIDOS/CREAR NUEVAS
Después de algo más
de 30 años de régimen democrático en España, hay un marco de funcionamiento de
las instituciones y los partidos políticos que para los efectos de este
artículo puede describirse del siguiente modo:
Ø
- Unas muy malas prácticas en la dirección de los partidos, a la hora de reclutar, formar y promocionar a sus miembros. No se aprovechan las experiencias de buenas prácticas. Con demasiada frecuencia para acabar con las malas prácticas se recurre a salidas quirúrgicas.
- Una crisis crecientemente evidente de la utilidad del marketing político orientado a la venta, que sirvió con éxito en la transición política a la democracia.
- Desde hace algunos años, se va notando el avance de los síntomas de lo que venimos denominando la desafección política de los ciudadanos.
- En la últimas elecciones el "voto suelto" de los partidos veteranos, como resultado de la desafección ha nutrido unos resultados apreciables de nuevos partidos, que ahora enfrentan la necesidad de encontrar nuevas vías de organización, que se aparten de los errores ya vividos.
- Los "votos apalabrados", fruto de las coaliciones de los activistas/líderes políticos y los líderes de opinión de sus votantes, han mantenido buenos resultados en sus partidos
El camino metódico
que se ofrece como superación de esta situación para evitar el estancamiento es resultado
de las reflexiones sobre experiencias y se
basa en:
Ø
- Es posible construir una aproximación analítica a cómo la eficacia política (=la obtención de votos, fondos y voluntarios) en un municipio, es función de un conjunto de interacciones observables en la vida diaria entre los votantes, militantes, cuadros, dirigentes, cargos públicos, y directores de la administraciones. Estas interacciones las denominaremos prácticas.
- Ø La evaluación resultante de este análisis permite distinguir a las buenas de las malas prácticas.
- Ø La experiencia demuestra que los mejores resultados se consiguen cuando las interacciones revisten formas de redes sociales y menos de jerarquías.
- Ø Si los buenos prácticos – los equipos que practican buenas prácticas con las que obtienen buenos resultados – aprenden a reflexionar sobre su propia práctica, pueden contribuir al desarrollo de la eficacia de su partido, tanto afirmándose en sus buenas prácticas y no abandonándolas, como ayudando a otros equipos a que sustituyan sus malas prácticas por buenas, siempre que los buenos adquieran los aprendizajes necesarios para ello.
- Ø Todos estos aprendizajes no tienen lugar bajo forma escolar, sino en el campo donde se ejecuta la práctica.
- Ø Estos procesos de mejora requieren una mejora sustancial de las interacciones protagonizadas por los líderes y dirigentes de la organización: en la complejidad que vivimos, deben ir desaprendiendo la dirección por control para irla sustituyendo por una dirección y un liderazgo suficientes y comprometedores, animando las redes sociales partidarias, y esforzándose por empoderarse empoderando a otros.
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