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lunes, 20 de mayo de 2013

LOS PRÍNCIPES DEL SIGLO XXI. LOS PARTIDOS QUE EMPODERAN A SUS VOTANTES Y A SUS MILITANTES (III)






Antonio Gramsci “El Principe Moderno”

En “El Príncipe”, Maquiavelo presenta en la forma dramática de un “mito”, que personifica en forma plástica y antropomórfica, el símbolo de una voluntad colectiva
El proceso de formación de una determinada voluntad colectiva, que tiene un determinado fin político , … se representa por las cualidades, los rasgos característicos, los  deberes y necesidades de una persona concreta, despertando así la fantasía artística de aquellos a quienes se pretende convencer y dando una forma más concreta a las pasiones políticas. Maquiavelo trata de cómo debe ser el Príncipe que quiera conducir al pueblo italiano a la fundación de un nuevo estado, un estado absoluto, como las monarquías contemporáneas española y francesa.”
“El príncipe moderno, el mito-príncipe, no puede ser una persona real, un individuo concreto; solo puede ser un organismo, un elemento de sociedad complejo en el cual comience a concretarse una voluntad política colectiva reconocida y afirmada parcialmente en la acción. Este organismo ya ha sido dado por el desarrollo histórico, y es el partido político: la primera célula  en la que se resumen los gérmenes de la voluntad colectiva que tienden a devenir universales y totales.”
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Pero el “Príncipe del siglo XXI”, el partido del siglo XXI, no puede ser el de las “vanguardias iluminadas”, ni el de una socialdemocracia burocratizada. Tanto estas formas, como los populismos y presidencialismos del siglo XX son formas a superar por los partidos que quieran  liderar la transición al postcapitalismo que viene, que necesariamente pasa por una profundización de la democracia, la democracia postcapitalista. La crisis de los partidos políticos de que se habla es más bien una crisis de una formas concretas, históricas, de los partidos políticos: por supuesto el  partido único y los partidos que han encarnado tipos ideales de liderazgo carismático y burocrático. El partido en red, en cambio, parece responder mejor incluso a la descripción de Gramsci que hemos copiado más arriba.
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E. Laclau y Ch. Mouffe (1.985), “Hegemonía y Estrategia Socialista”
En esta transición, es poco probable que el instrumento sea un único partido, sino un sistema de partidos.  

Ch. Mouffe (1.993), “El retorno de lo político”.
  Se borra también la posibilidad de un discurso unificado de la izquierda. La discontinuidad  discursiva pasa a ser, pues, a ser primaria y constitutiva. El discurso de la democracia radicalizada no es más el discurso de lo universal; … ha sido sustituido por una polifonía de voces, cada una de las cuales construye su propia e irreductible identidad discursiva.
…Esta pluralidad de espacios no niega sino que requiere la sobredeterminación de sus efectos a ciertos niveles y la consiguiente articulación hegemómica entre los mismos.

Hemos de hablar con más propiedad, pues, de los Príncipes del Siglo XXI como los instrumentos de crear una voluntad colectiva de ir produciendo los cambios que vayan jalonando la transición.

Vamos a trabajar sobre cómo coaligar gobiernos de izquierdas en la 4ª ed. de la jornada “Prácticas de Gobernanza Eficaz”, los días 28 y 29 de junio, en BCN.

Leer más en Antonio Gramsci, “Notas sobre Maquiavelo, la Política y el Estado Moderno, editado por Ediciones Nueva Visión de Buenos Aires (1960) que puede descargarse en Google; E. Laclau y Ch. Mouffe (1.985), “Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de la democracia. La democracia radical: alternativa para una nueva izquierda”. en  Siglo XXI de España Editores, S.A., Madrid; Ch. Mouffe, “El retorno de la política. Comunidad, ciudadanía,
pluralismo, democracia radical”, en Ediciones Paidós Ibérica, Barcelona


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