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martes, 14 de enero de 2014

VALORES, PRÁCTICAS Y APRENDIZAJE EN DOBLE BUCLE



Hace unos días, en una reunión de cargos públicos en oposición de un ayuntamiento, al presentar una propuesta de proyecto de arranque para la campaña – una versión operativa de los planteamientos del libro COMO GANAR (Y PERDER) VOTANTES – sostuve un discusión con uno de los cargos públicos, profesor universitario, o él la sostuvo conmigo.

Mostró su desacuerdo con la propuesta, acusándola de tener en cuenta muy pocas variables de la situación, y que, al no tener en cuenta demasiadas variables existentes, no podía dar buenos resultados.

Mi respuesta fue que no pretendía dar una clase, sino proponer una acción.  Y que para la acción cuentan pocas variables, a diferencia de las que se usan para describirla en un ámbito académico.







Nunca había vivido tan claramente una manifestación de lo que podemos etiquetar como la mala práctica de la “parálisis por el análisis” en la acción política.

Y en este período de obligada no actividad después de las fiestas, esta anécdota me ha ayudado a evocar materiales antiguos que hoy pueden servir para avanzar en el diseño de procesos para sustituir malas por buenas prácticas.

El primero de estos materiales es la entrada que inauguraba este blog hace cuatro años

JUEVES, 21 DE ENERO DE 2010

La política es sobre todo un conjunto de prácticas de interacción entre los actores que, de cualquier modo intervienen en la misma. Es especialmente relevante para los resultados de una política, factores como: si la interacción implica una comunicación en dos sentidos o únicamente un solo sentido; si uno de los actores actúa como si sólo fuera importante lo que él piense y el papel de los demás es únicamente de ejecución de su pensamiento - jerarquía -, o, si por el contrario, tanto el pensamiento como la ejecución se consideran como papel de todos - red.  Probablemente, la desafección política que vivimos deriva de cómo se conciban y ejecuten estas interacciones.


Vivimos hoy muchos conflictos en las organizaciones políticas derivados de esta mentalidad y prácticas autoritario-burocráticas de dirección. Como consecuencia de estos conflictos, las organizaciones han perdido activistas a favor de “intelectuales orgánicos” que prefieren analizar muchas variables y no actuar.

En segundo lugar, la distinción entre aprender para comprender y aprender para actuar, me ha evocado un libro de 1.976, del maestro Cris Argyris (Harward, Yale), muerto en noviembre del año pasado, a los 90 años.

Se trata de INCREASING LEADERSHIP EFFECTIVENESS- editado por John Wiley & Sons, N.Y- que relata uno de sus primeros experimentos en la mejora de la eficacia de líderes organizativos, que después le llevaría a ir desarrollando, lo que vino a llamar la “Action Science






Al enunciar en el prefacio los objetivos del libro, Argyris  dice:

“El primero es hacer una contribución a los principios de una teoria de lo que podría llamarse aprendizaje en doble bucle: aprendizaje para cambiar los valores y presunciones subyacentes. Esto significa que el foco se centra en problemas cuya definiciones no están claras cuando uno comienza a resolverlos y pueden cambar a medida que la solución del problema avanza, y en problemas que son altamente complejo y mal estructurados, que existen durante largos períodos de tiempo y son centrales para las vidas de los adultos.”

Resulta muy interesante el siguiente párrafo si incluimos entre las instituciones problemáticas las organizaciones políticas de nuestro país.

“Los adultos se encargan del mantenimiento de la sociedad y la cultura, especialmente de sus organizaciones e instituciones. En otras ocasiones he intentado mostrar que, a causa de los modos en que negocios, escuelas, iglesias, unidades gubernamentales, sindicatos, organizaciones de música y drama están diseñadas y dirigidas, están (y continuarán) deteriorándose (Argyris, 1964, 1970, 1973, 1974). Han llegado ya al estadio en el que producen información válida para problemas no importantes, e información inválida para problemas importantes. No es sorprendente, por consiguiente conocer que, por primera vez en décadas, la gente duda y desconfía de la eficacia de las organizaciones (Argyris, 1973). Los adultos son responsables por este problema, especialmente los de la cúspide.”   

 En otro momento entraremos en el segundo objetivo que se  plantea Argyris al relacionar el aprendizaje en doble bucle con una teoría de la eficacia del liderazgo, que tiene que ver con lo que venimos discutiendo sobre la transformación de malas en buenas prácticas, a partir de las teorías prácticas de acción en uso, que gobiernan la acción práctica.

El tercer objetivo se relaciona con la anécdota que da pie a esta entrada. “Desarrollar un entorno de aprendizaje que ayude a la gente a descubrir sus actuales teorías de acción y descongelarlas,  y que les ayude a aprender una nueva teoría que puede ayudar a detener y finalmente revertir los problemas apuntados más arriba.

Propone un cambio importante del diseño de la formación en profesiones que tienen que ver con la interacción en la práctica. “Lo que la gente define y acepta como descubrimiento válido y como un aprendizaje relevante varía dramáticamente si conoce que el objetivo de la experiencia educativa es el aprendizaje conceptual, que si el objetivo incluye la aplicación práctica de los conceptos a aprender.”

“Lo mismo, creo, que es cierto para la investigación. El diseño es diferente en orden a tomar seriamente los requerimientos de la aplicabilidad.”

“El conocimiento generado por la investigación cuyos objetivos comprenden el descubrimiento y la comprensión puede ser diferente e inadecuado comparado con el conocimiento generado cuando los objetivo incluyen la efectiva ejecución de lo que se ha aprendido.”

“Además los criterios de rigor, exactitud y precisión pueden también ser diferentes. Por ejemplo, ambas perspectivas valoran los planteamientos públicamente verificables (planteamientos que son disconfirmables). Ambas valoran la especificación de los mecanismos por los que los eventos tienen lugar. Pero la forma y precisión de la especificación pueden ser muy diferentes. Si informar de la realización viene a ser un criterio, podemos encontrar que la precisión que permite decir que la relación entre X e Y es curvilineal puede actualmente ser demasiada información que dar  a un actor. Si el actor toma la generalización seriamente e intenta apreciar, en un determinado momento, dónde está en la curva, podría verosimilmente quedar absorbido por el aprendizaje y ser incapaz de actuar dentro de los requerimientos de la situación. La producción de conocimiento para describir el mundo y la producción de conocimiento para describir cómo alterar o cambiar el mundo pueden requerir diferentes tecnologías y conceptos de rigor. Las teorías de acción pueden ser precisas pero descuidadas.”

Una buena parte de los estudios y las formaciones que tienen lugar en los partidos políticos están lejos de una perspectiva que Argyris y su colega Schön denominan, “perspectiva de la teoría de acción”. “Examinamos la realidad desde el punto de vista del ser humano como un actor”. Es esta la trampa en que la burocratización ha metido a las instituciones, condenándolas a la inoperancia frente al statu quo.






Vamos a dedicar otras entradas a la revisión de los métodos de formación en la política, y de los métodos de elaborar/comunicar las políticas, desde esta perspectiva de la ciencia de la acción, en el desarrollo práctico del activismo/liderazgo político.

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Y dos notas finales:
·        cualquier libro de Argyris y Schön es digno de leerse por la gran cantidad de investigación estimulante que contiene para personas interesadas en cambiar el estado de las cosas. Google contiene buena información al respecto.
·        Tendría interés en relacionarme con personas que vengan trabajando en la práctica de la “action science” para intercambiar  experiencias.


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