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domingo, 5 de abril de 2015

EL ARTE DEL BUEN POLÍTICO CAPAZ, FORMANDO Y MANTENIENDO COALICIONES (II)







Los burócratas controladores desde arriba y los “soldaditos burocráticos” que todo lo esperan de lo que venga de arriba deben  transformarse o ser reemplazados por activistas/líderes políticos, autogobernados en la línea de sus valores, y capaces de coaligarse con los líderes de los votantes, con otros activistas y con los dirigentes de sus partidos.

Esta transformación o reemplazo requiere una inversión de atención y recursos, a dos prácticas de dirección que los partidos y organizaciones políticas han trabajado poco y mal: por una parte, la organización de los efectivos de militantes y, por otra, su entrenamiento en las prácticas de interacción, y el de los dirigentes en la dirección consciente.

La organización política debe basarse en una arquitectura social que parta de la formación y animación de barrios (unos 10.000 electores=10 secciones electorales), que diferencie el papel de los líderes de opinión de los votantes, del de los líderes políticos/activistas. Y éstos llevar a cabo interacciones desde dentro (“inside”) y no viniendo desde fuera; no desde arriba; y en un lenguaje de valores y no solamente técnico burocrático.

Los activistas/líderes políticos han de coaligarse por medio de dos suertes de interacciones entrelazadas:

·        Conversando para coaligarse, en conversaciones de invitación, posibilidad, propiedad, dudas, compromiso y reconocimiento, formando comunidades de votantes
·        Actuando para coaligarse, escuchando y haciendo escuchar a los miembros de la comunidad entre sí; empoderando a los líderes sociales y ejemplificando en sus prácticas los valores que propugnan.

En el entrenamiento para llevar a cabo estas prácticas, conviene desarrollar habilidades,

·        conceptuales – la política, la organización, el poder, las interacciones/prácticas, mecanismos de la política;
·  de autocomprensión – motivos euilibrados, actitud hacia la racionalidad burocrática;
·        consciencia – los que tienen el poder, el entorno social;
·        interpersonales – interacciones, presentación persuasiva, reto productivo, lectura ajustada de otros.






El entrenamiento en prácticas políticas, como el deportivo, se requiere permanente y esto no se podrá hacer si la organización no es capaz de generar sus propios entrenadores. Estos entrenadores deben ser entrenados a su vez, para pasar de jugadores a entrenadores, a partir de “buenos prácticos”, o jugadores. El pase de jugador  entrenador eficaz pasa por adquirir la capacidad de reflexionar desde y sobre la práctica, y los modos de aprendizaje.

Le eficacia a largo plazo de un partido, está ligada a que sea capaz de aprender así de su propia buena experiencia.


La arquitectura social de la organización del partido puede enriquecerse notablemente con la constitución de equipos de aprendizaje de buenas prácticas alrededor de objetivos de resultados políticos, por barrios y secciones electorales.


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Vamos a dialogar sobre esto en la sesión online del 9 de abril, "¿Coaligarse?". Ver programa tentativo completo y formas de participar en este mismo blog y/o en los eventos de Facebook


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