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domingo, 26 de abril de 2015

PREPARÁNDOSE PARA MEJORAR EL FUNCIONAMIENTO DE LAS INSTITUCIONES A PARTIR DEL ATERRIZAJE






Los nuevos cargos públicos y gobiernos locales que salgan de las urnas del mes de mayo, se van a encontrar en una buena mayoría de casos con serias deficiencias en las instituciones que van a ocupar.

Estas deficiencias habían quedado disimuladas, primero por las evidentes mejoras de la calidad de vida local logradas en los primeros mandatos democráticos, y después por la bonanza económica de la época de la burbuja.

Hoy esas deficiencias nos encontramos que están en la raíz de muchas de las manifestaciones negativas, como los déficits financieros difíciles de resolver, la inestabilidad de los resultados políticos, la abstención y la desafección política.

Peligrosamente, algunas de las deficiencias institucionales se han confundido con prácticas pretendidamente normales. Se corre el riesgo, pues, de que los nuevos crean encontrarse con una situación que no se puede cambiar, máxime cuando algunas de ellas responden a prácticas también deficientes en la sociedad. Por ello, es prudente asegurar que los nuevos cargos cuenten con el entrenamiento oportuno para identificar y atacar estas deficiencias, antes de su toma de posesión, ya que sin él, será muy improbable que no queden absorbidos por la cultura dominante.




Prácticamente, podemos agrupar para su tratamiento estas deficiencias en dos grandes ejes:

  • El débil peso y utilización de los criterios de creación de valor público/eficiencia a la hora de tomar decisiones sobre la actividad municipal. Así no es difícil encontrarse con infraestructuras y equipamientos infrautilizados, prestaciones demasiado caras y servicios que nadie o muy pocos han pedido. Cuando a esto se añade una ineficiente gestión de los ingresos – impuestos, tasas, precios públicos, subvenciones - , se explican los déficits difíciles de resolver.

  • El exceso de personalismo y falta de reglas pactadas en la acción de los políticos – tanto alcaldes, como concejales y altos funcionarios - ; el poco prestigio del derecho convertido demasiadas veces en un arma de luchas internas, acaba situando a los gobiernos y administraciones locales en entornos donde predomina la arbitrariedad, las irregularidades administrativas, y de corrupción de menor o mayor intensidad.








Desde esta perspectiva hemos organizado  los dos diálogos online del los próximos martes y jueves:

  • “Dotándose de sistemas de gobierno  para controlar y alinear la institución con la política”, propone el diálogo sobre cómo aprender unas prácticas presupuestarias que permitan definir el “que/para quién/con qué coste”, trabaje la  base presupuestaria de un modo funcional y analítico, y la reduzca antes de ampliarla. Todo esto pautado en una norma de eficacia y eficiencia de la institución consensuada.

  • “Aplicando el derecho de un modo inteligente”, propone aprender a interpretar correctamente el conjunto del sistema jurídico y no la literalidad de un precepto legal, y a elaborar normas específicas de aplicación efectiva de la legislación en cada institución. Y aplicar todo esto a las lagunas de legalidad y no menos de eficacia en materias como el urbanismo, la contratación – con pliegos de condiciones técnicas muy insuficientes, la función pública y la gestión económico- financiera.


Es fácil ver las interrelaciones que existen entre ambos ejes de deficiencias.

Y como en tantas otras cosas, es aconsejable acercarse a aquellos Ayuntamientos que no adolecen de estas deficiencias e identificar qué tipo de prácticas han producido que no las sufran.





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