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lunes, 4 de mayo de 2015

SACAR EL VOTO ("GET-OUT-THE VOTE") ASEGURANDOSE DE LLEVAR A LAS URNAS EL VOTO DE LOS VOTANTES FAVORABLES










Más de un puesto de concejal y hasta alguna alcaldía se han perdido por uno o por muy pocos votos. Y es fácil que hasta un 8/10% de los votantes favorables no acudan a la urnas el día D, por muchas razones que casi todos conocemos. 

El último mes de la campaña debe incorporar actividades que tengan en cuenta la diferencia entre conseguir una actitud favorable hacia unos planteamientos/ candidatos y la decisión de acudir a votar.

Estas actividades persiguen aumentar el número de personas que acudirán a los colegios electorales a depositar su voto en la urna. Pero a ningún partido le interesa aumentar indiscriminadamente esta participación. Se trata de conseguir que vayan a votar, las personas que pueden considerarse favorables.
Esto debería implicar que a estas alturas de la campaña, habría que contar con una buena identificación de los votantes en las secciones electorales priorizadas. Es decir, que se cuenta con una distinción entre los votantes favorables (seguros y probables), los indecisos y los que no son favorables (seguros y probables). Si este trabajo no está suficientemente completado, habría que considerar si es posible completarlo en los días inmediatos, al menos en las secciones electorales que se consideren más importantes.

A la hora de diseñar las actuaciones que pretenden asegurar que los votantes favorables acudirán a las urnas, habrá que tomar en cuenta la gran diferencia de impacto que van a tener los contactos personales con esos votantes con respecto a los contactos impersonales de la comunicación unidireccional. A pesar de lo que es muy frecuente gastar una gran cantidad de dinero en acciones publicitarias y mítines que no tienen ningún efecto claro en “sacar el voto”






En el último mes/mes y medio de campaña, conviene, pues,
·        Identificar a los favorables, indecisos y no favorables como tarea de los activistas/líderes políticos, utilizando, en su caso, el contacto telefónico.
·        Adelantar el voto por correo.
·        Poner en marcha campañas negativas para votantes no favorables.
·        Organizar por barrios los contactos personales – visitas domiciliarias, contactos telefónicos, encuentros de votantes, encuentros de la dirección. Asegurar y fomentar la capacidad de conversar para coaligarse.
·        Apoyar el contacto personal con los contactos impersonales posibles – publicidad directa, flyers para imprimir, debates en la red y en los medios, renovación de la publicidad exterior, las redes virtuales, noticias/declaraciones en los medios, mítines/fiestas.

En esta comunicación, los soportes utilizados deben prestar atención especial a recordar la importancia de votar, la comparación de programas y manifiestos entre opciones, el contraste del “barrio/ municipio que queremos” con el “barrio/municipio que vivimos” y las evidencias de la congruencia de las prácticas con los valores declarados

Tanto para rematar eficazmente esta campaña, como para ir preparando las próximas, habría que ir asignando un nuevo (¿?) papel político a los interventores de las mesas.
Debería añadir a la función administrativa de registro vigilancia de las votaciones, tareas de presencia y animación de los colegios, registro de signos favorables en votantes que permita intuir un voto favorable, y en general, sus aportaciones a la inteligencia política como un observador participante.

El día D, la organización de la campaña debe prever medios para ayudar a acudir y a votar a los favorables, el seguimiento de voto efectivo de los favorables, y el recordatorio a los que no hayan acudido a hacerlo a las 14 horas.


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Próximamente, diálogo online, SACANDO EL VOTO DE LOS VOTANTES FAVORABLES




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