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sábado, 6 de mayo de 2017

LIDERAZGO, GOBERNANZA, DIRECCION EN LOS PARTIDOS POLÍTICOS












Para incorporarse al movimiento innovador, un partido político debería empezar por situar su naturaleza como organización.



Un partido político se ve asediado por otros grupos que pretenden controlarlo o confundirse con él. Estos grupos son necesarios a un partido político pero no debería confundirse con ellos ni dejarse controlar por ellos.

Los partidos políticos son vehículos para el ajuste y el compromiso de las demandas y los apoyos dentro de un sistema democrático. Como tales son mirados con sospecha y desagrado por los que tienen intereses intensos, que podemos identificar como ideólogos y miembros de movimientos sociales y grupos de intereses. Sin embargo, los partidos políticos necesitan de unos y otros, tanto como de los medios de comunicación y de los gestores públicos y especialistas; si bien los partidos políticos tienen un papel adicional  que estos otros actores en la política no cumplen.



Ocupando parcelas en las instituciones, los partidos políticos

ü  ejercen un liderazgo político que, a diferencia de los demás actores,

ü  se hace cargo de sus votantes,

ü  se hace cargo de sus militantes

ü  y de unos resultados públicos.  



Para ello, necesita conseguir unos recursos de votos, fondos y voluntarios, que podemos denominar como resultados políticos.





La dirección de un partido político se enfrenta a una tarea con una más que moderada probabilidad de fracaso. Para evitarlo necesita irse dotando de un arte de gobernar notable que le facilite, tanto no quedar atrapada por los estilos de acción de los demás actores, como renovarse y renovar su organización ante los retos del entorno cambiante y turbulento que forman todos los actores mencionados – ideólogos, movimientos sociales, grupos de interés, medios de comunicación, gestores, especialistas, votantes, militantes y los segmentos diferentes que componen cada uno de ellos, con intereses frecuentemente contradictorios. Esa necesidad se ha de traducir en comportarse la propia dirección y su partido/organización como entes abiertos que están en permanente contacto con el ambiente en que se desarrollan para el intercambio de los apoyos/demandas que le proporcionen mayores probabilidades de supervivencia y desarrollo.



La mayoría de los partidos políticos en el estado español no dirigen o dirigen muy mal a las organizaciones que los forman. Estas organizaciones son secantes entre sí y están desplegadas en varios niveles territoriales y horizontales.



Si la buena dirección consiste en el acoplamiento entre tareas eficazmente diseñadas y personas competentes para llevarlas a cabo, como dice P.F. Drucker, faltan en los partidos la identificación de las tareas/resultados. Las direcciones y los propios partidos, funcionan demasiado encerrados en sí mismos, con sólo pequeñas aperturas periódicas a su entorno con una comunicación en un solo sentido.



Parece que este sería un momento bueno para pensar en que los dirigentes de un partido, se propongan “inventar” una manera de conducir el partido que vaya acabando con los indicios preocupantes, como, el aumento de la  esperada de participación en los votos.

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Leer + en entradas anteriores y posteriores de este blog y en la documentación de los cursos del ciclo de formación y entreamiento sobre la  MAESTRIA DE LA PRACTICA Y LA GOBERNANZA






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