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jueves, 14 de noviembre de 2013

TRATANDO LA DESAFECCIÓN POLÍTICA (II)






Síntomas


Se pueden observar una gran cantidad de síntomas de insatisfacción por el funcionamiento del sistema político democrático, que conducen a la desafección, ese “fantasma que recorre nuestra democracia”. Con este término se está intentando captar y definir sentimientos colectivos que revisten formas diversas con contenidos mezclados de distanciamiento, rabia contenida, indolencia y cansancio hacia la política y los políticos.[1]

La abstención electoral es su manifestación más visible, en sistemas sin voto obligatorio. En algunas elecciones y en algunos municipios y territorios, el partido más votado ha sido la abstención. Alcaldes han logrado la mayoría absoluta con el voto de menos del 25% de los electores. Pero, también se está pudiendo observar cómo cambios de gobierno se producen más por rechazo de los anteriores titulares que por los méritos de su oposición, a veces, inesperadamente, por comportamientos prepotentes y miopes de titulares que provocan la movilización en contra de abstencionistas que habían abandonado con sus razones anteriormente a los nuevos ganadores. Seguramente, cada uno de los lectores conoce hechos de este tipo en su entorno.

En los partidos políticos encontramos otras manifestaciones, éstas menos visibles para el público, pero muy influyentes en la pérdida de redes de apoyo de los candidatos. No sólo se registra una disminución en el número de militantes, a veces en el contexto de una gran rotación entradas/salidas. Además crece la desmovilización de los militantes restantes, que pagan su (exigua) cuota de afiliación, pero sólo participan en tareas políticas entre el 10 y el 20%. 

En las encuestas, van apareciendo “los políticos” como uno de los problemas más importantes

Tantos síntomas de insatisfacción y tan variados como éstos y otros más que cada uno conoce, están generando una buena cantidad de comentarios y ensayos de explicar las causas y de proponer remedios. Algunos se fijan en los cambios de los ciudadanos – llegando algunos a acusarles de ser ellos los que tienen una “enfermedad” - , otros hablan de la falta de buenos relatos o de falta de ideas en los políticos y sus partidos, otros, los menos, achacan la insatisfacción a los liderazgos que se practican en los partidos y los gobiernos.

Conviene, quizá, intentar una comprensión más global del fenómeno que pretenda abarcar la complejidad del problema y sus síntomas y permita aconsejar vías de reacción allá donde se considere necesario.





LA POLÍTICA: CONVERSACIONES Y COMPROMISOS/ COALICIONES, “STORY TELLING, ESCUCHAR/RESPONDER
La política democrática – sus resultados de obtención de votos, fondos y voluntarios – se materializa alrededor de conjuntos de conversaciones, Hoy estas conversaciones se van polarizando en dos conjuntos que rara vez se juntan: el conjunto de las conversaciones de los políticos entre ellos y con los medios de comunicación, y el conjunto de los electores entre ellos y sus líderes de opinión.

Para romper esa incomunicación se está aconsejando a los políticos que cuenten historias. Pero si no escuchan antes, y con suficiente atención y habilidad, las historias de sus votantes actuales y potenciales, pueden acabar siendo buenos novelistas de su vida y hazañas. Esto interesa a sus votantes poco más que los relatos de lo mucho que han hecho y lo más que harán.

En otro sentido, casi todos los políticos dicen que escuchan. Casi todos los partidos hacen encuestas y van poniendo en práctica sistemas para recoger ideas, demandas y hasta críticas de los ciudadanos. Pero después, raras veces se responde a lo que se escucha, o si se plasma en un programa electoral con frecuencia no se cumple.

La acción política es una acción comunicativa, pero la comunicación no es un fin en sí. Es el instrumento para llegar a compromisos con los votantes, intercambiando con ellos votos/fondos/voluntarios por los valores que ellos priorizan y los políticos, sus partidos y las instituciones pueden generar.

La coalición con los votantes es tanto o más importante a la larga para la sostenibilidad de los resultados políticos que la coalición con otros partidos o con otras facciones del partido de uno. El compromiso de votar de los votantes actuales y de ayudar a identificar y conquistar a los votantes potenciales es el medio más potente de los necesarios para mantener/desarrollar las mayorías. Para lograr ese compromiso los políticos tienen que adquirir y mantener ciertos compromisos que se pueden comunicar mejor con historias que relaten mejoras en la calidad de vida, en todos los sentidos no sólo materiales, de los votantes actuales y potenciales, desde los valores y la óptica de ellos mismos.

Escuchar historias, comprometer/entregar  valores y contar las historias que produce y/o  va a producir su entrega, no es lo mismo que escuchar sin responder, por una parte, y contar historias con escucha escasa de las historias de los votantes, por otra.
Los votantes se irritan, se aburren y se apartan en la medida que van llegando a la conclusión de que los políticos no trabajan por sus intereses y los valores que han declarado, sino para sus propios intereses, más o menos legítimos. La crisis financiera y económica agrava estos sentimientos, en la medida que pone en causa el sistema de liderazgos globales.






[1] Estas definiciones se deben al Consejo de Dirección  de” FRC,revista de debat político”,en su editorial del  núm 20,verano de 2.009, (Barcelona)
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Leer +en la documentación del seminario "Activismo/LIderazgo Politicos"

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