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domingo, 17 de noviembre de 2013

TRATANDO LA DESAFECCIÓN POLÍTICA (IV)

DIFERENCIACIÓN/INTEGRACIÓN PARTIDO Y GOBIERNO. RECONSTRUYENDO LAS REDES POLÍTICAS PARTIDARIAS.(i)






Hay municipios y territorios donde la desafección política no se da, o se da en un grado menor. En ellos, algunos partidos logran resultados estables, manteniendo y aun desarrollando mayorías y altas tasas de participación. Una observación de cuáles son sus diferentes comportamientos políticos nos arroja indicaciones de cuáles serian los tratamientos adecuados para la desafección. Y si esa observación se lleva a cabo con un método comparativo suficientemente riguroso las conclusiones son muy fiables.


El sujeto político que puede asegurar unos resultados sostenibles, no es un gobierno, un candidato o un partido, por separado. Sino una coalición estratégica del partido, el gobierno (o el grupo institucional) y los líderes de opinión de los votantes actuales y potenciales. Esa coalición es el nuevo empresario de una política sostenible. Esta coalición para mantenerse y desarrollarse necesita el ejercicio de un liderazgo suficiente que consiga comprometer todos los recursos disponibles, abandonando el control que se sustituye con ventajas por compartir objetivos comunes, asignar tareas eficazmente concebidas y ayudar a las partes de la coalición que la necesiten para alcanzar los objetivos que les corresponde.



El trabajo que se lleva a cabo en la política no soporta bien las jerarquías y los instrumentos burocráticos. Su propia naturaleza requiere más bien un funcionamiento como redes dirigidas correlativamente y una organización por proyectos.







La coalición estratégica supera las prácticas más frecuentes del marketing político orientado a la venta y de interrupción, por un marketing político orientado al votante[1] que se va ganando el permiso para informar en la medida que alcanza compromisos y cumple satisfactoriamente con ellos.

Así puede practicar una elaboración y comunicación de la política de abajo arriba que complementa la política de arriba abajo y establece los compromisos que coaligan a los votantes actuales y potenciales. En todo ello, se empleará una comunicación narrativa, pero siempre a partir de las narraciones positivas y negativas de los votantes acerca de la incidencia en su calidad de vida de las prestaciones públicas y de las relaciones que se establecen con el partido y los cargos públicos.

Normalmente, esto necesita que los cargos públicos, deleguen la gestión de las actividades de las instituciones en directores profesionales competentes, de modo que ellos puedan emplear entre un 30 y un 50% de su tiempo en trabajo política con el partido y sus votantes.












El partido necesita alcanzar un volumen de militancia y dedicación de la misma. Cada 100 votos y 10 líderes de opinión, un partido necesitaría 2 militantes, entendiendo por tales aquellos que dedican del orden de 4 horas semanales al trabajo del partido. Y una estructura por niveles: territorios, municipios, barrios, secciones electorales. Al frente de cada unidad organizativa de  cada nivel será necesario asegurar una dirección consciente de los objetivos políticos – votos, fondos, voluntarios y capaz de entrenar – no modelo escolar de formación - sobre el terreno en buenas prácticas políticas Esto le va a permitir identificar votantes actuales y potenciales y sus líderes de opinión, establecer con ellos una comunicación en dos sentidos, suscitar sus relatos positivos y negativos, practicar las priorizaciones colectivas que vayan desplazando los comportamientos clientelares, atender a los problemas priorizados en el corto plazo con la ayuda de los cargos de las instituciones, prestar. los servicios políticos demandados para ayudar a formar y manifestar la voluntad política de los votantes, diseñar futuros compartidos con los líderes de opinión, conseguir el permiso para “sacar” el voto el día de la elección…

Los militantes empoderados por su participación en la política de abajo arriba, que debería ser  el elemento motivador más importante para su compromiso con los objetivos y la tarea del partido, empoderan a su vez a los votantes, en procesos de identificación, encuentro, priorización conjunta, acompañamiento, descubrimiento de relatos y “obtención del sentido” de los mismos para ver la realidad desde los valores de los votantes, prestación de los servicios políticos demandados, consenso sobre futuros.


[1] Estos  temas - la diferencia entre el marketing orientado a la venta y el marketing orientado al votante, las relaciones partido/gobierno y otros que tienen que ver con este artículo  -está tratado de modo muy completo, práctico y riguroso en POLITICAL MARKETING:PRINCIPLES AND APPLICATIONS (2.009), de Jennifer Lees-Marshment, editado por Routledge, N.Y








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