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martes, 8 de noviembre de 2016

HIPÓTESIS Y PROPOSICIONES PARA EL DESARROLLO ORGANIZATIVO DEL MUNDO PUBLICO EN NUESTROS PAISES



DEDICATORIA
He escrito estas notas pensando que puedan serles útiles a los políticos electos y no electos que hoy se afanan en poner un orden sensato en nuestro revuelto mundo público; tanto aquellos que intentan revitalizar partidos veteranos, como los que intentan que los nuevos partidos no acaben infectados de las mismas enfermedades de los veteranos.
El estímulo final para escribirlas, me lo han dado unas conversaciones on line con un pequeño grupo de jóvenes políticos de un país latinoamericano empeñados en renovar la política de su país, en contraste con las prácticas ya ineficaces  de los partidos de mayores que en su momento fueron jóvenes, innovadores y beneficiosos.

CONTENIDO
En esta entrada, voy a exponer una síntesis de hipótesis y proposiciones que forman un marco conceptual. En este marco, y en próximas entradas, ensayaré iniciativas de desarrollo organizativo para los gobiernos – con especial atención a los gobiernos de coalición -, a los partidos y a las administraciones.








Hipótesis

Las propuestas de desarrollo organizativo están condicionadas por una serie de hipótesis sobre las que estoy dispuesto a dialogar, debatir y, eventualmente, corregir. En este caso, algunas proposiciones deberían ser otras.



La transformación que vivimos
Vivimos un período de fuerte transformación – algunos dicen de las que se producen cada doscientos años, de modo que cuando finalice casi todas las cosas habrán cambiado. P.F. Drucker habla de que ya estamos viviendo el post-capitalismo. Tenga razón, o la tengan otros muchos que lo describen de otras maneras, parece que no se tiene duda de que vamos a experimentar serias transformaciones, aunque ahora no sea fácil prever lo que resultará al final.

La “nueva clase” protagonista./ plural.
El gran sociólogo Alvin W. Gouldner – uno de los primeros en analizar críticamente la burocracia - seguía la pista al surgimiento de una nueva clase, una burguesía cultural que iba a desplazar en el poder la la burguesía dineraria. Su visión coincide con otros que han explorado el desarrollo de los trabajadores del conocimiento y sus luchas internas. Seguramente, la transformación que vamos a ir experimentando vendrá jalonada por el movimiento zigzagueante de la nueva clase entre la rebeldía y la sumisión a la clase dineraria, al mismo tiempo que los movimientos de confrontarse y coaligarse de los diferentes grupos que van formando la nueva clase.
  

Los actores de la transformación, las organizaciones políticas, los partidos, los”Principes del Siglo XXI.
Contrariamente a lo que se supuso a principios del siglo XX, no existirá una única organización política hegemónica, sino que más bien los actores de la transformación serán un conjunto de partidos políticos, capaces de coaligarse para irse haciendo con el poder. Serán, pues, los “Principes” del siglo XXI, alumbradores del nuevo orden político.
Estos partidos, no pueden ser iglesias, ateneos, ni, por supuesto, simples “palmeros”. Tendrán que ser formidables “fábricas” empoderadoras de líderes que se coaligan, de la gran cantidad de líderes que se necesita para ordenar el mundo diversificado y globalizado








Proposiciones

Ø  La política es un asunto de grupos y de las organizaciones que tejen para hacerla. La calidad de esa política tiene que ver con la  buena salud de esas organizaciones políticas. Las organizaciones políticas, como todas las organizaciones, gozan de buena salud cuando realizan con sus entornos significativos intercambios mutuamente satisfactorios. Los partidos políticos consiguen su eficacia sostenible cuando reciben el suficiente apoyo de votantes, donantes y voluntarios – tres conjuntos secantes de ciudadanos – a cambio de hacer por una mejora de su calidad de vida, no solo material, aunque también.
Ø  Así, un partido no es una nómina de afiliados o militantes que pagan. Es ante todo, un diseño de una tarea primordial que requiere la obtención de unos resultados de apoyos de votantes, donantes y voluntarios. Estos resultados sirven para fijar unas metas que la organización política debe ir alcanzando simultáneamente.
Ø  La tarea primordial, en ese sentido, puede definirse de la siguiente manera:
o   Capacidad y prácticas de leer los mensajes de votantes, donantes y voluntarios;
o   Capacidad y prácticas de elaborar/comunicar una política de respuesta.
Ø  Junto a ello, el partido tiene que ser capaz de generar unos gobiernos que ejecuten las políticas.
Ø  Y también tendrá que constituir, desplegar y movilizar una red partidaria, de activistas/líderes que se coaligan entre sí y con los líderes de opinión de los votantes.

Ø  Y dotarse de estructuras y prácticas de dirección postburocráticas que eviten la ruina organizativa del sistema, a causa de los efectos destructivos de la mentalidad y las prácticas de las burocracias centralizadas.






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Leer + en otras entradas de este blog
SEMINARIOS: Activismo/liderazgo político. Prácticas para ganar y no perder votantes; Prácticas de Gobernanza Eficaz; Conversando para coailigarse; Cómo construir una alternativa de gobierno desde la oposición


martes, 1 de noviembre de 2016

EL NECESARIO DESARROLLO ORGANIZATIVO DEL MUNDO PUBLICO




Es bastante universal el reconocimiento en experiencias, investigaciones y lecturas/enseñanzas de cómo las organizaciones alcanzan los niveles de eficacia y eficiencia que la buena salud que la sociedad exige. Desde hace unos cuantos años, esto que parecía sólo propio del mundo de los negocios, ha aparecido también en el sector público, entendiéndose que ahora las mayores mejoras de productividad pueden darse en este sector sin necesidad que ello venga de la mano de un empeoramiento de las prestaciones a los ciudadanos.

Este cuerpo de experiencias, investigaciones y lecturas/ enseñanzas se suele titular DESARROLLO ORGANIZATIVO o de las ORGNIZACIONES. Este título viene a indicar que los agrupamiento sociales que se llaman organizaciones, no son ahora meros apéndices instrumentales de la voluntad particular de sus propietarios o dirigentes. Sino más bien, que el agrupamiento de personas genera unas interacciones sociales y que la obtención de resultados en cada entorno genera también unas exigencias de tarea. Y que cómo se manejen esas interacciones para responder a las exigencias de tarea, determina de un modo importante la eficacia y la eficiencia de los resultados que se obtienen. Y como consecuencia, en cada momento histórico el nivel de eficacia y eficiencia que exige la sociedad, obliga a los propietarios y dirigentes a acomodar su mentalidad y prácticas de gobierno/dirección a conseguirlo, so pena de sanción negativa. Esta mentalidad y prácticas, hacen referencia a la generación y reparto de poder entre los miembros de la organización, a través de maneras de coaligarse dirigiendo o de dirigir coaligándose.

Aterrizando en nuestro país, probablemente la primera que aparece deficiente es la falta de sensibilidad a los resultados. Y, socialmente, no parece demasiado grave que casi nadie reciba sanción positiva/negativa por sus resultados. Existen gran cantidad de subterfugios para librarse de ellos. E incluso, en una mayoría de situaciones ni los resultados que hay que perseguir están claros, ni se hace mucho por aclararlos.



Existen llamados gobiernos de coalición, que no pasan de ser yuxtaposiciones de miembros de diferentes partidos, sin apenas metas en común. No hay una aclaración de resultados futuros, y por consiguiente, no existe el “crecer juntos” – que es lo que quiere decir la palabras latina de origen coalescere – sino el “robarse la cartera” unos a otros los socios del gobierno.



En los partidos, la figura del líder – alcalde, secretario general, candidato – responde a la figura ilusoria del “líder heroico” que con su discurso y los medios masivos seduce a sus votantes, y va consumiendo a la organización de los miembros de su partido – militantes, afiliados, simpatizantes, votantes, voluntarios –a golpe de decisiones burocráticas centralizadas.



En las administraciones, a falta generalmente de una dirección pública profesional y autónoma, prima en el diseño de sus estructuras la defensa de intereses corporativos, a través de reglas formalistas de cada corporación profesional – los juristas, los economistas, los arquitectos, los ingenieros, los policías, los informáticos, los trabajadores sociales, los programadores culturales, los agentes de desarrollo local. Nadie defiende el valor público o el resultado social de lo que se hace. A veces los políticos de un modo poco preciso. Las más de las veces son como un cuerpo corporativo más, aliados con algún núcleo de funcionarios y más preocupados por hacer muchas cosas de su concejalía.
De esta rápida visión, puede deducirse que el desarrollo organizativo en nuestro mundo público es muy pequeño. La mayoría de las organizaciones se pretenden convertir en instrumentos pasivos de voluntades personales, mejor o peor acumuladas.
Invito a lector a que haga una prueba en su entorno. Y en su caso, su gobierno local, su partido y su administración local, en cuanto a cómo se identifican y sancionan resultados, cómo imponerse o coaligarse gobiernan las interacciones entre sus miembros, y cómo se definen los entrenamientos de los actores para el desempeño eficiente de las mismas.



En una próxima entrada, expondré unas cuantas estrategias para desarrollar la organizaciones públicas – gobiernos, partidos, administraciones.

Leer + en otras entradas de este mismo blogs.
El desarrollo organizativo del mundo público es una de los instrumentos que se introducen en el curso Formación y entrenamiento para la práctica política y la gobernanza eficaz, en sus tres partes:
·       Cómo ganar y no perder votantes (tronco común)
·       Prácticas de gobernanza eficaz
·       Cómo construir una alternativa de gobierno desde la oposición.







viernes, 8 de mayo de 2015

¿QUE SIGNIFICA UNA CAMPAÑA DIRIGIDA CONSCIENTEMENTE?











En la práctica, hay muchas maneras de entender la política y de considerar una campaña electoral. Aquí proponemos una manera de aproximarnos a ellas, expresada en una colección de modelos conceptuales que llevan implícita la eficacia que proporciona la dirección consciente, al reflexionar relacionando los resultados que  se pretenden con las actuaciones que deben proporcionarlos.

En primer lugar, pretendemos aclarar cuáles son los resultados a lograr. Obviamente, finalmente se trata de conseguir un número de votos, que es un porcentaje de los votos a partidos que registra la elección, y que nos va  permitir conseguir la meta de número de concejales determinada. Estos votos corresponden a un número de votantes que, finalmente, han depositado nuestra papeleta en la urna. Por lo de más, estos votantes presentan características bastante heterogéneas.

En esta campaña, además de votarnos, algunos nos han prestado ayuda para conseguir el voto de otros: han defendido nuestras propuestas/ candidatura en su entorno, han aportado fondos con la compra de bono, han prestado su tiempo voluntario en las actuaciones de la campaña. Otros  han aceptado que les recordemos la importancia de acudir a las urnas, o meramente han ido a votar, algunos de no muy buen grado. 





La eficacia de una campaña se multiplica en función del número de votantes que nos presten ayuda. Es muy probable que consigamos un número de votantes favorables si un 10% de los mismos – y estos son los líderes de opinión de los votantes actuales y potenciales - se han comprometido  para comprometer a su vez a otros a votarnos. Las actuaciones dirigidas a conseguir este apoyo son unos resultados intermedios de primera importancia.


Las actuaciones que vamos a llevar a cabo en la campaña, han de tener en cuenta los siguientes elementos de heterogeneidad: pertenecen a secciones electorales y segmentos diferentes, tienen diferentes motivos de voto/no voto, se van encontrado en diferentes etapas de sus procesos de decisión política, y aceptan influencias distintas a la hora de votar.

Teniendo en cuenta esto, la eficacia pasa por asegurar un número de activistas/líderes políticos entrenados para coaligarse con los líderes de opinión de los votantes actuales y potenciales. En números, un 2% y un 10% del número de votantes pretendidos.

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Vamos a mantener un diálogo online sobre cómo sacar el voto de los votantesfavorables, el lunes próximo 11 de mayo de 9,30 a 11 horas. Ver detalle del temario y modo de participación en los eventos de Facebook

miércoles, 11 de diciembre de 2013

¿QUE SIGNIFICA UNA CAMPAÑA DIRIGIDA CONSCIENTEMENTE?










En la práctica, hay muchas maneras de entender la política y de considerar una campaña
electoral. Aquí proponemos una manera de aproximarnos a ellas, expresada en una
colección de modelos conceptuales que llevan implícita la eficacia que proporciona la
dirección consciente, al reflexionar relacionando los resultados que se pretenden con
las actuaciones que deben proporcionarlos.

En primer lugar, pretendemos aclarar cuáles son los resultados a lograr. Finalmente
se trata de conseguir un número de votos, que es un porcentaje de los votos a partidos
que registra la elección, y que nos va permitir conseguir la meta de número
de concejales determinada. Estos votos corresponden a un número de votantes que,
finalmente, han depositado nuestra papeleta en la urna. Por lo demás, estos votantes
presentan características bastante heterogéneas.

En esta campaña, además de votarnos, algunos nos han prestado ayuda para conseguir
el voto de otros: han defendido nuestras propuestas / candidatura en su entorno,
han aportado fondos con la compra de bonos, han prestado su tiempo voluntario en
las actuaciones de la campaña. Otros han aceptado que les recordemos la importancia
de acudir a las urnas, o meramente han ido a votar, algunos de no muy buen grado.

La eficacia de una campaña se multiplica en función del número de votantes que nos
presten ayuda. Es muy probable que consigamos un número de votantes favorables si
un 10% de los mismos –y estos son los líderes de opinión de los/las votantes actuales y
potenciales– se han comprometido para comprometer a su vez a otros/as a votarnos.
Las actuaciones dirigidas a conseguir este apoyo son unos resultados intermedios de
primera importancia.

Las actuaciones que vamos a llevar a cabo en la campaña, han de tener en cuenta
los siguientes elementos de heterogeneidad: los/las votantes pertenecen a secciones
electorales y segmentos diferentes, tienen diferentes motivos de voto/no voto, se van
encontrado en diferentes etapas de sus procesos de decisión política, y aceptan influencias
distintas a la hora de votar.