Entradas populares

Follow by Email

domingo, 12 de junio de 2016

APUNTES DE LA REALIDAD PARA LA EFICACIA DE LAS ORGANIZACIONES POLÍTICAS LOCALES (IV)

DESARROLLANDO LA CAPACIDAD DE ACTIVISMO/LIDERAZGO POLÍTICO


Las prácticas de la eficacia política - conquistar/mantener votantes, donantes y voluntarios - no se aprenden en los libros ni en discursos intelectuales. Como toda práctica se aprende practicando, y, en la medida que exigen esfuerzos continuados requieren que ese aprendizaje sea continuado.

Lo que podemos observar en la realidad es que las actuales prácticas más generalizadas de dirección en los partidos no tienden a desarrollar esas prácticas. Más bien, pretenden inculcar una disciplina hacia lo que viene de arriba, y con, cierta frecuencia, inhiben o expulsan a quienes pretenden un ejercicio autónomo del activismo.

A este respecto, publiqué un twit,(@marcoslekuona, 2/01/2.015) "Sin cambiar la concepción del liderazgo nose regenerarán los partidos veteranos, ni se consolidarán los nuevos".

Aquí vamos a avanzar dos vías interrelacionadas por las que puede discurrir un proyecto realista de desarrollo de la capacidad de activismo/liderazgo político en una organización política local. Las titularemos: el desarrollo de la dirección consciente y el entrenamiento en prácticas para ganar y no perder votantes.      








LA DIRECCIÓN CONSCIENTE

Un indicador sólido de eficacia lo encontramos en aumentar/mantener votantes, donantes y voluntarios a lo largo de sucesivas elecciones locales. Cuando dirigiendo estas victorias hay un "liderazgo heroico" que no ha querido/sabido/podido crear una organización, suelen perderse las maayorías. Diríamos, pues, que un indicador superior lo encontramos en aquellas situaciones en que un mismo grupo sigue obteniendo sus mayorías, habiendo cambiado sus equipos dirigentes, una y mejor más veces.

Cuando esta situación se da, es fruto de que no hay sólo un "heroe responsable", sino un capital social partidario, formado por los líderes de opinión de los votantes - del orden del 10% del número de votantes - coaligados con un número de activistas - un 2% del número de votantes, liderados por una docena de dirigentes a cuyo frente es más seguro que haya una tríada que una sola persona, aunque formalmente uno sea el vértice.

Esta estructura, debe funcionar comprometiendo resultados y apoyos, en una cascada de actos de coaligarse, es decir, queriendo "crecer juntos".

Esto se traduce tanto en compartir la realidad y acordar objetivos en resultados de votantes donantes y voluntarios, como en que las direcciones aporten diseños de tareas eficaces y entrenamiento en su desempeño. De este modo, las direcciones se empoderan, empoderando a los demás.

La espiral virtuosa de poder y recursos que genera aumentar/mantener los resultados, favorece no tener que mantener el poder de la dirección a costa de evitar que los demás crezcan. Y empoderar - por ejemplo, entrenando - a otros es una fuente de poder y liderazgo de quienes lo hacen.

Será mejor, pues, que los que dirigen superen prácticas primitivas de dirigir - como la impulsión y el control - adquiriendo prácticas de entrenamiento. En este sentido, cualquier alcalde con éxito necesita convertirse en entrenador del equipo que le sucederá, si quiere algún día abandonar su cargo con éxito también.

Entre las prácticas que contribuyen a crear una organización eficaz mencionaremos: contribuir a constituir comunidades de votantes propios y a estructurar cada barrio coaligándose activistas con líderes de opinión de los votantes; los encuentros con los votantes; los planes de barrio; la armonización de planes de barrio, en su caso; los diálogos de valores/prácticas; los ejercicios de resultados/apoyos; congresos, asambleas y ejecutivas para coaligarse con activistas y voluntarios; superación de las "misas conventuales".





ENTRENAMIENTO

Las prácticas del activismo/liderazgo político que están en la base de la eficacia política no se adquieren de una vez y para siempre, sino que esa eficacia va a ser el producto de mantener en buena forma esas prácticas, por medio de un entrenamiento permanente.

En esto la política es como el deporte o la ejecución musical, u otras actividades cuya excelencia depende de mantener un nivel de buenas prácticas que solo se consigue practicando, ensayando, experimentando, mejor con la ayuda de otra persona que ha adquirido buenas prácticas, y a reflexionado sobre ellas y sobre el modo que adquieren buenas prácticas otras personas.

Estos buenos prácticos, que deben aprender a reflexionar sobre sus propias prácticas para discriminar las buenas de las malas, y aprender a entrenar - cómo otras personas adquieren sus buenas prácticas y reducen las malas, son el elemento clave para desarrollar el activismo/liderazgo político, y por ende, la eficacia política de una organización local.

Estos entrenadores/buenos prácticos reflexivos no deberían depender de ninguna instancia de poder de la organización, sino ordenarse autónomamente, en núcleos (¿"liceos", como el de Aristoteles?) que se autodirijan democráticamente, los entranadores, los jugadores/entrenados voluntarios, los financiadores y la autoridad que les apoye y a quien apoyen.

El entrenamiento político, llevado a cabo durante bastante tiempo, genera que buenos jugadores con experiencia se conviertan a su vez en entrenadores y aumenten la capacidad de producir activistas/líderes políticos, y así sucesivamente. De este modo, esta aproximación que es más lenta inicialmente que la formación teórica en sala, adquiere una velocidad y sobre todo una seguridad de resultados que ésta no puede prestar.

 SIGUE



---------------------------------------------------------


Leer +  en este mismo blog y en www.marcoslekuona.net
SEMINARIOS : Conversando para coaligarse, Prácticas de gobernanza eficaz, Dirigiendo conscientemente una organización local, Prácticas de Entrenamiento Político.





No hay comentarios:

Publicar un comentario