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sábado, 25 de marzo de 2017

ARQUIGTECTURA SOCIAL Y POLÍTICA PRA ACTIVISTAS/LIDERES POLÍTICOS (2)





Un partido político que pretenda seguir los procesos de decisión de sus votantes y estabilizar en positivo sus resultados, consiguiendo que la proporción de voto “apalabrado” sea claramente mayor que la del voto “suelto”, requiere organizarse teniendo en cuenta la arquitectura social de sus votantes.

Dos principios que deben regir su actuación a este respecto pueden ser:

·       contribuir donde sea necesario a que la organización por barrios sea efectiva, superando tentaciones “caudillistas” de sus cargos públicos y ejecutivos, y procurando las condiciones para que los ciudadanos se escuchen y establezcan prioridades colectivas, tanto a corto como a medio plazo;

·       fomentar la aparición de líderes sociales y de opinión de los votantes, no competir con ellos, sino ayudarles a que consigan su rol, y coaligándose con ellos en acciones prácticas que mejoren la calidad de vida de sus votantes.



La sección electoral con sus aproximadamente 1.000 electores conviene que sea la pieza clave de la arquitectura del partido, por tratarse de la unidad menor en la que es posible tener una información fidedigna sobre resultados electorales.  Un buen tratamiento de los votantes actuales y potenciales de una sección electoral podrá hacerse con entre 2/6 activistas. Podrán identificar a los votantes y a sus líderes de opinión, seguir los procesos de decisión política de unos y otros, y prestarles los servicios políticos que concurren a la formación y manifestación de su voluntad política.



Aproximadamente, un conjunto de 10 secciones electorales  pueden llegar a constituir un barrio. Los activistas que mantengan sus conversaciones con sus votantes actuales y potenciales y sus líderes de opinión, podrán contribuir a ir elaborando priorizaciones y políticas de abajo arriba en coalición con los líderes de opinión.



Las actuaciones priorizadas por los equipos de barrio son una buena base para contrastar las políticas de arriba a bajo del gobierno municipal con las políticas de abajo arriba y encontrar así una manera de armonizar políticas entre los diferentes barrios

En la ciudades grandes de nuestro país existen divisiones por distritos, que se han concebido más como soluciones de descentralización administrativa de unos servicios, en general, demasiado centralizados. En la lógica de los distritos, no se tiene muchas veces en cuenta la estructura natural de barrios o de pequeños municipios absorbidos. La tarea de estructurar o recuperar barrios, sería una tarea importante de los activistas políticos de los partidos. Pero eso será así si los partidos creen en el valor de una política de verdad de abajo arriba, y no se limitan a emplear sus militantes como “palmeros” de la política del gobierno.

Una agrupación local de un partido estará formada por un conjunto de equipos de barrio – con sus correspondientes euipos de secciones electorales.





El partido como organización para conseguir resultados políticos, tendrá que fijar objetivos de votantes, donantes y voluntarios, a nivel del municipio, en función del papel que quiere/puede jugar en el mismo. Estos objetivos son desglosables por barrio y sección electoral. Un juego de compromisos/apoyos entre los diferentes niveles de la organización (municipio, barrio, sección electoral) debería servir para mantener la tensión hacia la consecución de esos objetivos.

Los encuentros en pequeños grupos con votantes, es el primer servicio que los activistas pueden prestarles y sirven para detectar y priorizar necesidades e identificar líderes de opinión con los que ir coaligándose los activistas, alrededor de acciones de mejora de la calidad de vida.

La dirección política de cada agrupación debería llevar a cabo encuentros de la dirección con los activistas y simpatizantes para crear una comunicación en dos sentidos, tanto sobre los problemas de la ciudad, como sobre a acomodación del partido a las necesidades de militantes y votantes.



Deberá  asumir la animación de tareas que efectivamente contribuyan a los resultados:

·       entrenando individualmente a los activistas en sus tareas, procurando el entrenamiento, a su vez, de entrenadores a partir de activistas con buenas prácticas;

·       trabajando colectivamente en asambleas y reuniones de enjecutivas, donde no se celebren “misas conventuales”, sino siguiendo órdenes del día con más bien diálogos que pongan de manifiesto las prácticas buenas y malas, en la medida que se siguen los previsiones de resultados que se van obteniendo en votantes, donantes y voluntarios, sin esperar a las elecciones.



Las ejecutivas deberían integrar sobre todo a responsables de equipos de barrio, entendiendo que las secretarías funcionales deberían figurar más bien como asistentes técnicos de los mismos. Así, estarán más presentes en la acción política los objetivos de votantes, donantes y voluntarios
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En el seminario-taller CONVERSANDO PARA COALIGARSE tratamos estos temas de arquitectura, al mismo tiempo que la escucha y la conversación


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