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jueves, 21 de abril de 2016

INTRODUCCION CONCEPTUAL A ENTRENARSE PARA DIRIGIR EN LA POLÍTICA LOCAL (I)

Dirigir. ¿Qué es dirigir una organización y como se aprende a hacerlo?[1]



1.- No es una ciencia ni una profesión, es una práctica que se aprende primordialmente a través de la experiencia y que está enraizada en el contexto.

Dirigir puede verse situada dentro de un triangulo donde se encuentran el oficio, el arte y el uso de la ciencia.

Pon juntos una buena cantidad de oficio con el toque correcto de arte, al lado de algún uso de la ciencia, y acabas en un trabajo que es sobre todo una práctica. No hay un modo mejor de dirigir, depende de la situación.

Efectivamente, las organizaciones atraviesan por situaciones que requieren diferentes prácticas de dirección. Estas situaciones vienen generadas tanto por la transformación global que vivimos, como por el propio ciclo de vida de la organización, y el ciclo vital y la carrera de sus actores.

2.- Merece la pena añadir una nota para situar mejor su naturaleza. Dirigir esta lleno de enigmas, paradojas o dilemas. Cada camino que un director encuentra parece que tiene al acecho alguna paradoja o enigma: cuestiones sobre la dirección que surgen de tiempo en tiempo, una y otra vez en las organizaciones. Permanecen porque están enraizadas en un conjunto de enigmas que son básicos para dirigir – preocupaciones que no pueden resolverse. En palabras de Chester Barnard, un escrito y director público americano, es precisamente la función del ejecutivo: reconciliar fuerzas, instintos, intereses, condiciones e ideales en conflicto. Nótese el uso de la palabra RECONCILIAR, no resolver. Dirigir no es pasear por el alambre de un circo, sino moverse a través de un espacio multidimensional en todo tipo de alambres. Estas paradojas y apuros, laberintos y acertijos, están dentro del trabajo de dirigir – ellos son dirigir y ahí permanecerán. Pueden ser aliviados pero nunca eliminados, reconciliados pero nunca resueltos.

Dirigir depende, sobre todo, de encontrar el gusto a jugar permanentemente con ellos. Si no se encuentra ese gusto, o se ha perdido, es mejor no pretender dirigir.








3.- El aprendizaje de la práctica de dirigir apropiada a cada situación, requiere el mantenimiento de un ejercicio de reflexión/aprendizaje sobre la práctica y de atención a las propias reflexiones y a las de otros, que pueden estar indicando el futuro emergente. Dirigir se aprende dirigiendo y reflexionando sobre ello, cuando uno tiene el gusto por ello y pone mucho empeño en lograrlo.

Dirigir bien en cada situación por la que se puede pasar requiere, no tanto tener un repertorio de conocimientos y comportamientos aprendidos de una vez para siempre, sino ser capaz de aprender – y desaprender-en cada momento lo que la situación concreta demande. El arte de dirigir se va a desarrollar experimentando sobre la propia práctica. Y lo que favorece este aprendizaje es aprender a aprender prácticas. Este aprender a aprender se va a desarrollar a impulsos de ensayos (banda/orquesta), entrenamientos (equipo deportivo) hasta ser capaz de reflexionar mientras se actúa en pocos segundos.

Cada organización puede ganar estableciendo unos Ejercicios que pauten los entrenamientos o ensayos para el momento de la acción decisiva, tanto individual como colectiva.









[1] Este apartado utiliza ideas y textos del libro MANAGING (2.009) del profesor canadiense Henry Mintzberg, editado por Berret- Koehler, San Francisco, CAL. 
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Leer + en www.marcoslekuona.net/Innovaciones en la manera de dirigir.
Enla Jornada PRACTICAS DE GOBERNANZA EFICAZ se estudia como abordar el entrenamiento en dirigir tanto de políticos como de directores profesionales.

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