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lunes, 10 de abril de 2017

PRACTICAS PARA GANAR Y NO PERDER VOTANTES













Este documento persigue unos objetivos precisos en el comienzo de los cursos-talleres para la Maestría de la Práctica Política y la Gobernanza.


Pretende,

Ø Rehiterar que aquí no se trata de aprender conceptos, ideas o conocimientos,  salvo los que contribuyan a ejercitar determinadas prácticas que se consideran buenas en detrimento de otras malas, en tanto en cuanto contribuyen a lograr mejorar los resultados políticos y no empeorarlos.

Ø La eficacia política, es la consecuencia de buenas prácticas que, a corto plazo mantienen o desarollan los apoyos en votantes, donantes y voluntarios, y a medio plazo, dan a la formación política capacidades de leer y comprender los mensajes de los votantes, donantes y voluntarios; de elaborar y difundir políticas de respuesta; y de constituir y desplegar una red social partidaria.

Ø Empezar a acostumbrarse a hablar de la política en términos de esas prácticas, no tanto como conceptos genéricos, sino como vivencias personales, descritas con sujetos verbos y complementos.

Ø Hacer un primer ejercicio de identificación por parte del alumno sobre sí mismo, y, en función de ello, estimar inicialmente el refuerzo, contradicción o novedad, que va a plantear a cada uno esta Maestría, tal y como puede imaginar a partir de las primeras lecturas.

Ø Y en un paso siguiente, hacer una primera estimación de las resistencias y alianzas que puede esperar en su entorno político más o menos próximo.





Para ello, hemos hecho esta síntesis de las propuestas que pueden entrar en contradicción con prácticas existentes.

 

Esta Maestría propone que toda persona que se ocupa en la política, sin perjuicio de que ocupe posiciones de cargo público o de asesor o ejecutivo, asuma el papel de activista/líder político. Este papel es contradictorio con el de “soldadito burocrático”, sometido a una jerarquía de arriba abajo, que es el más normal en los partidos actuales.

El activista/líder político está íntimamente comprometido, y por ende dedica tiempo, a llevar a cabo actuaciones que contribuyen a desarrollar/mantener/no empeorar los resultados políticos.

En el desempeño de este rol, el activista/líder político puede que ejecute un centenar de prácticas identificables como distintas. No se trata de hacer aquí un censo de esas prácticas, porque cada activista en su situación debe identificarlas y describirlas del modo idiosincrático que las lleva a cabo.



En este documento ofrecemos únicamente unos esquemas conceptuales para estimular la reflexión sobre la propia práctica y las manifestaciones recogidas  de los demás.

Son dos los esquemas conceptuales:

*    Una parte de las buenas prácticas políticas tienen que ver con dirigir organizaciones, liderar personas, coaligándose (=crecer juntos) con ellas, en lugar de ordenar/imponerse/controlar desde arriba/dejar hacer.

Un sistema de liderazgo implica prácticas de compartir la realidad, incluidas las metas personales de los participantes, acordando metas comunes; diseñar una tarea eficaz para lograr las metas; asegurar el buen entrenamiento de los participantes para que ejecuten eficientemente al trozo de tarea que les corresponda

*    Y paralelamente, esa dirección, ha de venir justificada en la creación de un valor público, es decir una mejora de la calidad de vida – no sólo material, aunque también- de las personas de las que se requiere el apoyo. El Valor así, ha de ser creado y a la vez comunicado
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Leer + en entradas anteriores y posteriores de este mismo blog.
En el primer curso NOPERDER/GANAR VOTANTES, se hace una primera introducción a estas cuestiones, que se repetirán y profundizarán en cursos sucesivos.




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