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domingo, 27 de abril de 2014

APRENDER, SABER,PODER





CONSIDERACION DE LA POLÍTICA
“Las  ideas no viven sin organización” (Antonio Gramsci).

La política en un partido político se materializa en un conjunto de prácticas. Estas prácticas son las que producen resultados políticos y en caso de incongruencia suelen jugar más en las evaluaciones de los votantes que las declaraciones verbales o escritas de valores/ideología.
Estas prácticas son interacciones entre los actores de la política, sobre todo: votantes actuales y potenciales, líderes de opinión de los mismos, simpatizantes, voluntarios, militantes,  cuadros y ejecutivos de partido, cargos públicos, candidatos.

Las mejoras a introducir en el funcionamiento de la organización de  un partido, para alcanzar los objetivos arriba mencionados, se deben proponer mejorar:
·      Las interacciones entre los votantes, superando los comportamientos clientelares por priorizaciones colectivas.
·      Las interacciones entre los votantes y los militantes, adoptando estos prácticas de escuchar/responder, en sustitución de las de “venta y defensa”.
·      Las interacciones entre los militantes y los dirigentes, para evitar la instrumentalización de aquellos por éstos, sustituida por compartir objetivos comunes, asignar tareas eficaces y ayudar a cumplirlas.
·       Las interacciones entre sí de los militantes por una parte, y los dirigentes por otra – y entre estos, los ejecutivos entre sí y conjuntamente con las cargos publicos-, dialogando para aprender en común nociones prácticas de las que no se tiene experiencia previa, reservando los debates para la toma de decisiones cuando se comprende mejor la realidad común.

Estas interacciones deben ser entendidas como conversaciones – no acciones de persuasión y contradicción -  que dan lugar a compromisos mutuos, a través de negociaciones y acciones de construcción de consensos. En las interacciones con los votantes actuales y potenciales, debe primar el modelo de prestación continuada de servicios políticos (ayudar a formar y manifestar la voluntad política) que el de la comunicación unidireccional y puntual

Estos aprendizajes tienen como resultado que la dirección se dote de un recurso estratégico – el entrenamiento de los propios directores y de un equipo de prácticos reflexivos/entrenadores- que refuerza a la dirección, al poder contar así con un capitalización de la experiencia de las buenas prácticas y de un sistema para ir sustituyendo malas por buenas prácticas. Este recurso estratégico se considera en los medios especializados como clave para el éxito a medio plazo de un partido.



EL APRENDIZAJE DE LAS PRÁCTICAS

¿Qué significa aprender?

Aprender, para muchas gentes, es obtener conocimiento, poseer la información correcta.  Esta definición enfatiza lo abstracto, lo racional, y lo intelectual, y se desentiende de lo concreto, lo emocional y lo activo.

Poner en práctica ese conocimiento, transformarlo en acciones efectivas para obtener un resultado deseado, todo esto no es parte de la definición de aprendizaje para esta gente.
Esta definición responde al modelo escolar: si podemos contestar las preguntas del examen, queda demostrado que sabemos la lección. Tal definición es peligrosamente incompleta, ya que no atiende a la necesidad de desarrollar prácticas efectivas. Por eso se queda en un mero ejercicio teórico y rechaza la responsabilidad de mejorar las cosas en el mundo real. Para completar el proceso de aprendizaje, es necesario pasar de la información a la acción y descubrir desvíos entre lo planeado y lo producido. Estos desvíos se convierten en el nuevo problema de resolver.

El círculo de aprendizaje continúa sido una constante entre los que están más interesados en cambiar el mundo que en describirlo .Este círculo refleja un proceso sin solución de continuidad que contiene los siguientes pasos:

1.      Descubrir: observar las diferencias entre lo que uno experimenta (o pronostica que va a experimentar en el futuro) y lo que uno quisiera que pase.

2.      Inventar: analizar el sistema, y diseñar acciones (soluciones) que modifiquen lo que sucede (o sucederá en el futuro) para adecuarlo a lo que uno quisiera que suceda.

3.      Producir: poner en práctica estas soluciones llevándolas a cabo en el mundo real.

4.      Reflexionar:: observar las consecuencias de la solución ensayada evaluando su efectividad. Esta reflexión es la base de nuevos descubrimientos que nos invitan a retomar el paso 1.

El problema de la definición académica del aprendizaje es que se desentiende completamente del paso 3. Su abstracción no tiene “cable a tierra”. Muchas veces los directivos de las organizaciones caen en el mismo error. Pìerden la conexión con la operación y se convierten en teóricos de la dirección.
Otras veces caen en el extremo opuesto, es decir se apresuran a “hacer algo” sin analizar el problema ni considerar las consecuencias de la acción. Aprender para ellos es hacer cualquier cosa, pero hacer algo al fin. La actividad irreflexiva desperdicia inmensas energías sin foco en el objetivo: movimiento no es sinónimo de acción efectiva.
“Pon tu mente en funcionamiento antes que tu cuerpo en movimiento”.
Una definición de conocimiento y aprendizaje para la dirección consciente intenta abarcar las dos partes de este proceso continuo.
Conocimiento es la capacidad de actuar efectivamente para producir los resultados  que uno persigue. Aprendizaje es el proceso de incorporación de nuevo conocimiento.

En consecuencia, aprender es aumentar la capacidad de producir los resultados que uno desea.

La definición de aprendizaje tradicional y ésta no es meramente semántica; tiene un gran efecto operativo, para todas las organizaciones, y entre ellas por supuesto para las políticas, sino también para la vida de las personas



Los aprendizajes que necesitamos para la mejora de las prácticas políticas no pueden ser lecciones o consignas en sala. Ni siquiera ilustradas por ejercicios sobre habilidades sin tener en cuenta el contexto de problemas en que son necesarias.
Sin perjuicio de utilizar la reunión en sala para trasmitir información, la virtualidad del sistema que se propone se basa en que los actores puedan reflexionar sobre su propia experiencia práctica, con la ayuda de dirigentes y entrenadores/acompañantes que ya hayan realizado satisfactoriamente antes esas tareas y ejercitarse en mejores prácticas con la ayuda de ellos. Esta ayuda podrá ser personal o en pequeños grupos seleccionados.
Y que esto sea un proceso permanente, en las situaciones en que cada uno tenga problemas a resolver que son las situaciones de aprendizaje adecuadas, cuando la persona se encuentra motivada para aprender. Esto no sucede siempre que se le convoca a sesiones de formación.






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Profundizamos en estos temas en otras entradas de este blog, en el cuaderno REVITALIZANDO EL PARTIDO: VALORES/BUENAS Y MALAS PRÁCTICAS; DIRECCION POLITICA/GOBERNANZA EFICAZ  y en el semimario "Activismo/Liderazgo Políticos"



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