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lunes, 21 de abril de 2014

IDENTIFICACION, CLASIFICACION DE LOS VOTANTES ACTUALES Y POTENCIALES

(Tomado de un manual de campaña, dentro del eje de la "maniobra coaligadora") 








 Introduciendo esta práctica en la campaña electoral se está materializando la estrategia de priorización de blancos (“targeting”), sentando las bases de información y comunicación para permitir un tratamiento diferenciado de los electores, según características que los hacen más interesantes para la meta y los objetivos de la campaña. El tratamiento intensivo raramente podrá llevarse a cabo en todo el electorado. El primer paso será, pues, priorizar entre las secciones electorales aquellas más prometedoras en función del punto de partida y de la meta. Un partido, con una pequeña participación, no parece sensato que trabaje una alta proporción de secciones, seguramente unas pocas bien trabajadas serán suficientes para la meta y los objetivos de voto que tiene planteados, y la concentración de esfuerzos en un espacio reducido será mayor garantía de resultados. Incluso un partido mayoritario es posible que no necesite cultivar intensivamente más de la mitad de las secciones electorales. Esta priorización reduce considerablemente el coste y el tiempo de la operación de identificación y clasificación.

La operación de identificación y clasificación puede proponerse como objetivo conseguir conocer el 40% de los votantes de un 50% de las secciones electorales, y el 80/100% de sus líderes de opinión del total, es decir un 8/10%.



Los equipos responsables de barrio/sección electoral que cuenten con un número bajo de votantes identificados, pueden encontrar en el contacto telefónico el instrumento ideal para conseguir en poco tiempo identificar a los votantes de las secciones priorizadas. Por este medio, en un contacto breve y superficial con todos los electores de cada sección electoral se obtiene información para identificar y clasificar a cada ciudadano de acuerdo con su actitud general hacia la votación y los candidatos en presencia. No se trata de hacer una encuesta encubierta. La persona que realice el contacto debe identificarse a su vez, como alguien que trabaja para la candidatura del partido del municipio, lo que estimula una respuesta más sincera del interlocutor. La conversación debe ceñirse estrictamente a identificar las actitudes del elector hacia participar/abstenerse, apoyar al partido/no, aceptando en ambos casos la indecisión. Es aconsejable contar con un protocolo bastante estricto para guiar la conversación y recoger las respuestas. Se pueden conseguir varios ejemplos de protocolos de este tipo que han sido experimentados con éxito anteriormente.

Razones prácticas de no tener aún montada, o suficientemente entrenada, la organización de voluntarios, suele hacer aconsejable iniciar este trabajo por medio de llamadas telefónicas, a cargo de una firma especializada de telemarketing. Puede implicar un coste relativamente alto, por el gran número de llamadas a realizar; pero la disminución que va a permitir en el volumen de los blancos va a compensar en bastante medida este coste. Una manera de reducir el coste es ser bastante estricto inicialmente en la priorización de las  secciones electorales sobre las que se llevará a cabo la primera operación. Una vez experimentado el rendimiento, se contará con elementos de juicio más firmes para decidir si la experiencia se extiende a otras secciones.  En algunas casos, se ha experimentado con contratar un pequeño número de llamadas a la firma externa, con la presencia de los voluntarios del partido que después llevarán a cabo el grueso de la tarea, y que aprenden cómo hacerlo en estas primeras experiencias. Un buen entrenamiento en la conversación telefónica es un buen activo para la capacidad de conversación en operaciones más allá de la identificación. Si las respuestas a la conversación protocolizada  se registran en una hoja de cálculo, pueden pasar a formar parte de una base de datos de votantes. Convendrá prever un espacio para recoger comentarios libres de los votantes tanto negativos como positivos.

Del primer trabajo telefónico, puede eliminarse de seguir trabajando los que no van a votar y los que han manifestado su apoyo claro a otra opción. Los indecisos y los votantes propios forman un volumen que seguramente no pasará de la mitad de los electores. Todas estas informaciones constarán en fichas individuales elaboradas por la firma de telemarketing, con nombres, direcciones postal y de correo electrónico, teléfonos, clasificaciones y respuestas a un pequeño número de preguntas.

Este censo de votantes propios e indecisos, podrían ser visitados en su domicilio por el equipo de campo de la campaña, ya entrenado y con la información recogida por las llamadas telefónicas. Esta primera entrevista personal tendría por objeto: hacer conocer el nombre del candidato /  candidatura, ya que el visitante se presenta como alguien que trabaja a favor de la misma; pedirle si se puede contar con su apoyo, como una manera de ratificar la clasificación; si ratifica que es votante, ofrecerle servicios como ayuda para el voto por correo, preguntarle si quiere ser voluntario; anunciarle que recibirá más información y sobre todo recordarle la importancia de su voto. Ante el votante que se manifieste indeciso, intentar explorar  brevemente los motivos de su indecisión, eventualmente entre quiénes duda y por qué, y anunciarle el envío de información adicional para ayudarle a decidir.

Los resultados de estas entrevistas serán registrados en los correspondientes informes para introducirse en las bases de datos y asegurar el cumplimiento de los compromisos.

Además del seguimiento en forma de documentación ad-hoc por correo, el equipo de campo puede poner en práctica otras iniciativas de comunicación, por ejemplo:
          
·         Convocatoria de una reunión abierta de todos los votantes propios, eventualmente incluidos los indecisos, al final de una ronda de visitas en la sección electoral o en un barrio, con fiesta y presencia  otros miembros de la candidatura y de la dirección, donde se agradezca a los votantes su fidelidad y a los voluntarios su trabajo.
·         Organización de cafés con indecisos y líderes de opinión favorables.
·         Llamadas telefónicas para comprobar el efecto de la documentación enviada.
·         Nuevas visitas a domicilio con documentación comparativa entre candidaturas.
·         Envíos por correo postal o electrónico de mensajes acordes con la marcha de la campaña.
·         Propuestas de participar en acciones de animación, por convocatoria de grupos o por Internet.
·         Convocatorias de eventos.
          
A estas alturas hay que recordar que, en función de la meta y la estrategia de priorización, habrá fijados unos objetivos y unos recursos para
          
·         Reforzar a los votantes propios, movilizarles en acciones de influencia sobre otros y disponerles positivamente para su presencia en las urnas el día de la elección.
·         Persuadir a los indecisos.
          
Al llevar a cabo por primera vez este tipo de operaciones novedosas es importante que los líderes de la campaña vayan por delante para dar ejemplo (“no echar a la gente a la calle”) y aprender de las nuevas experiencias. Pero, después, su presencia tiene que estar bien preparada para no malgastar uno de los recursos más escasos de la campaña. Operaciones de priorización y clasificación como las que hemos descrito deben poder servir para elegir aquellos líderes de opinión especialmente influyentes y persuadibles, aquél distrito / sección electoral donde está en juego mayor número de votos, aquellas personas que pueden aportar recursos importantes.





En la medida que el equipo de campo va aumentando en volumen y se va entrenando en el contacto directo, es posible imaginar la creación de un banco telefónico, operado por voluntarios. Cuando se está en condiciones de constituir un equipo importante de voluntarios, el mismo hecho de reunirlos crea entusiasmo, atrae la atención de los medios, hace más fácil obtener fondos. La popularidad extra que esto proporciona puede funcionar como una “profecía que se cumple a sí misma”. En este caso, esta fuerza de campo es además un medio formidable de comunicación, un “producto político” en sí mismo, un verdadero estilo de gobernar o ejercer la política que representa un valor de intercambio con algunos votantes, al menos.
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Un ejemplo de campaña a partir de una identificación telefónica de votantes favorables e indecisos favorables, vamos a trabajarlo en el seminario "La campaña más rentable para conseguir votos en las europeas", VLC. 26 de abril. Ver en eventos de facebook.

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